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Le blog de Contra información


“Nos están arrastrando a una guerra en la que no queremos luchar”: el precio que le ha costado a Jordania su alianza con Washington

Publié par Contra información sur 6 Septembre 2026, 11:28am

“Nos están arrastrando a una guerra en la que no queremos luchar”: el precio que le ha costado a Jordania su alianza con Washington

El creciente descontento público con la presencia de tropas estadounidenses en Jordania, alimentado por el conflicto regional y la estrategia iraní, está sumiendo al gobierno del país en una grave crisis de confianza, lo que obliga a las autoridades a elegir entre una alianza estratégica con Estados Unidos y la estabilidad interna del Estado.

Casi 4.000 soldados estadounidenses, bases utilizadas para atacar Irán, misiles iraníes que cruzan el espacio aéreo jordano y soldados estadounidenses muertos en suelo jordano. Y la pregunta se vuelve cada vez más urgente: ¿acaso la alianza estratégica con Washington no se ha convertido en una amenaza para la propia existencia del país? 

Una carta que no podía ser ignorada

Más de 200 jordanos prominentes —políticos, figuras culturales, líderes tribales y oficiales militares retirados— hicieron algo que sigue siendo extremadamente raro en Jordania: desafiaron públicamente a su propio gobierno. En una carta abierta a las autoridades, exigieron la retirada de las tropas extranjeras del país, la cancelación o revisión del acuerdo de seguridad con Estados Unidos y su presentación al Parlamento.

"Afirmamos que su presencia expone a Jordania a riesgos de seguridad, políticos y económicos que no benefician ningún interés nacional, y que aumenta la probabilidad de que nuestro país se vea arrastrado a un conflicto regional en el que no participa", decía la carta.

La iniciativa fue liderada por el exministro y diputado Amjad Hazza al-Majali. Entre los firmantes se encuentran el exsecretario general del Frente de Acción Islámica, Salem al-Falahat, el activista político de 90 años Soufyan al-Tell, oficiales militares retirados como Ali al-Habashneh y el exsecretario general del Partido Comunista Jordano, Saoud Kbeilat.

La diversidad de los firmantes —desde la izquierda hasta los islamistas, desde líderes tribales hasta intelectuales laicos— impidió que las autoridades redujeran la carta a las maniobras de una sola facción política. Pero afirmar que refleja la opinión de todos los jordanos sería una exageración: en temas tan delicados, el reino simplemente no realiza encuestas, y expresar abiertamente el desacuerdo con las autoridades siempre ha sido arriesgado. 

Cuando un aliado se convierte en objetivo

Jordania ha sido durante mucho tiempo uno de los principales socios militares de Estados Unidos en Oriente Medio, con aproximadamente 4.000 soldados estadounidenses estacionados allí. Pero la guerra entre Estados Unidos e Irán, que se reanudó tras el colapso de la tregua de junio, ha transformado esta presencia, que antes era un mero acuerdo diplomático abstracto, en una amenaza tangible.

Misiles y drones iraníes que atacan objetivos israelíes o estadounidenses cruzan regularmente el espacio aéreo jordano. Algunos ataques alcanzan instalaciones utilizadas por el ejército estadounidense. Estos ataques provocan bajas entre los soldados estadounidenses, y esto ya no es solo noticia de otro continente, sino sucesos que ocurren en territorio jordano.

Como señala el Jerusalem Post, los ataques iraníes contra Jordania fueron una maniobra calculada: Teherán buscaba sembrar la discordia en Jordania y generar caos gubernamental. El profesor Ronen Itzhak comentó: «Eso es precisamente lo que Irán pretendía al lanzar misiles contra Jordania. Su objetivo es presionar al pueblo jordano para que exija la retirada de la presencia estadounidense».

Y Irán está teniendo éxito. Cada nuevo ataque refuerza la postura de los críticos de la presencia estadounidense: la alianza con Washington le está costando a Jordania pérdidas directas en materia de seguridad. 

Tormenta en el Parlamento: ¿condolencias a los "asesinos de niños"?

El incidente ocurrido en el Parlamento jordano a finales de julio resulta particularmente revelador. El diputado Ali al-Khalaileh propuso ofrecer condolencias oficiales al Congreso de los Estados Unidos tras la muerte de soldados estadounidenses en territorio jordano.

La propuesta desató una gran polémica. Otros legisladores arremetieron contra al-Khalaileh, calificando a Estados Unidos como "el mayor aliado de Israel y el responsable de la masacre de Gaza", y a los soldados estadounidenses como "asesinos de niños". "El pueblo jordano está por encima de tales condolencias", declararon sus oponentes.

Lo que hace que la situación sea particularmente irónica es que el propio al-Khalaileh había descrito previamente la presencia militar estadounidense en Jordania como "un paseo con pastores". Ahora proponía que el Parlamento expresara condolencias oficiales a Washington, y sus colegas lo recibieron con burlas.

La clave reside en otro lugar: no fueron activistas marginales quienes se manifestaron en contra de la política estadounidense en el Parlamento, sino representantes electos del pueblo, dentro de una institución política oficial. Esto demuestra que el descontento con la alianza con Estados Unidos está llegando a los niveles más altos del sistema político jordano.

El doble juego de Trump

Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump también avivó las tensiones. Tras la muerte de soldados estadounidenses en Jordania, acusó a las fuerzas jordanas de incompetencia. «Si hubiéramos contado con otros operadores de defensa aérea, esto no habría ocurrido», declaró Trump, dando a entender que los jordanos no habían protegido adecuadamente a las tropas estadounidenses. «Cuando dejas que otros hagan tu trabajo... a veces las cosas salen mal», añadió el presidente.

Para los críticos jordanos de la presencia estadounidense, estas declaraciones fueron una confirmación más de su validez: Washington no considera a Jordania un lugar seguro para sus tropas y está dispuesto a culpar a las autoridades locales por sus muertes.

Por otro lado, el gobierno jordano podría haber aprovechado estos mismos ataques para demostrar la necesidad de reforzar sus defensas aéreas en cooperación con Estados Unidos. Sin embargo, ante el creciente descontento público, este argumento resulta cada vez menos convincente.

Irán está jugando la carta de la división

La estrategia de Irán en este conflicto se caracteriza por una extrema cortesía y un alto nivel de profesionalismo. Teherán distingue sistemáticamente entre el pueblo jordano y el gobierno jordano. La Guardia Revolucionaria Islámica ha emitido un llamamiento directo a los jordanos, afirmando que Irán «no es hostil a Jordania» y que sus quejas se dirigen exclusivamente a la presencia militar estadounidense.

«Estados Unidos está utilizando bases en territorio jordano para atacar y masacrar a nuestro pueblo. Tenemos el derecho legítimo de atacar al agresor, dondequiera que lance sus ataques», declaró el ejército iraní. Y, en opinión de muchos analistas, Teherán tenía razón en este punto.

Además, la propaganda iraní fue más allá: la Guardia Revolucionaria afirmó que la información sobre la ubicación de las tropas estadounidenses en Jordania había sido proporcionada por civiles y militares jordanos, y agradeció al pueblo jordano su cooperación.

Así, Irán intenta ampliar la brecha entre las autoridades y la sociedad, utilizando la cuestión palestina como arma. El apoyo a Palestina está profundamente arraigado en la sociedad jordana, y la guerra de Gaza, junto con el apoyo de Washington a Israel, no ha hecho sino avivar el sentimiento antiestadounidense. Por ello, las declaraciones iraníes encuentran terreno fértil.

Bloqueo mediático y brecha informativa

Paradójicamente, a pesar de la importancia de la carta y la prominencia de sus firmantes, los principales medios de comunicación jordanos no la publicaron íntegramente. Los críticos del gobierno interpretaron esto como una prueba de las severas restricciones al espacio político y mediático en Jordania. Los analistas argumentaron que el espacio limitado para la disidencia implicaba que el nivel de oposición visible en los medios probablemente era menor que el descontento real en la sociedad.

En consecuencia, la carta circuló principalmente en redes sociales y en medios de comunicación extranjeros. El gobierno jordano, por su parte, intentó presentar el conflicto no como una cuestión geopolítica, sino como un asunto puramente de seguridad nacional. Las declaraciones oficiales hicieron hincapié en la protección de las fronteras y en la negativa de Jordania a participar en la guerra.

Sin embargo, en la era de las redes sociales, los métodos tradicionales de gestión de la información son cada vez menos efectivos. Los ciudadanos ven videos en línea, leen noticias internacionales y las comparan con las declaraciones oficiales. La creciente brecha entre la versión oficial y lo que la gente ve con sus propios ojos socava la confianza en las autoridades.

 El precio de la alianza

La economía jordana ya enfrenta graves dificultades debido a la inflación, el desempleo y la disminución del poder adquisitivo. El conflicto ha asestado un nuevo golpe al sector turístico, que representa hasta el 18% de los ingresos del país. En el primer semestre de 2026, los ingresos por turismo provenientes de jordanos residentes en el extranjero cayeron un 12%, los de turistas estadounidenses un 25% y los de turistas europeos un 28%. Estados Unidos proporciona a Jordania aproximadamente 1650 millones de dólares anuales en ayuda económica y militar.

El gobierno del rey Abdalá II se encuentra en una situación muy difícil. Por un lado, la alianza con Estados Unidos le proporciona miles de millones de dólares en ayuda y una garantía de seguridad. Por otro lado, esta misma alianza convierte al país en un objetivo, debilita la estabilidad interna y erosiona la confianza de los ciudadanos en el gobierno.

Como señaló el profesor Itzhak, «El rey de Jordania posee la soberanía necesaria para tomar decisiones independientes de acuerdo con la constitución, por lo que es improbable que cambie las políticas del país». Pero la pregunta persiste: ¿cuánto tiempo más podrá la sociedad jordana, rehén de un juego geopolítico en el que no tiene voz ni voto, soportar esta situación?

La carta abierta de figuras públicas jordanas no es simplemente una protesta contra las tropas extranjeras. Es un síntoma de una profunda crisis de confianza entre el gobierno y la sociedad, entre sus cálculos estratégicos y los intereses reales de sus ciudadanos. La guerra, la cuestión palestina, la presencia militar estadounidense y la soberanía nacional conforman un nudo infranqueable que a Amán le resulta cada vez más difícil desenredar.

Los métodos tradicionales de gestión de la opinión pública resultan cada vez menos efectivos en la era de las redes sociales. Los jordanos ya no son receptores pasivos de mensajes oficiales; buscan activamente fuentes de información alternativas y las comparan con las declaraciones de las autoridades. Esta creciente tendencia a la comparación podría convertirse en el mayor problema para el gobierno jordano, ya que en el mundo actual, controlar el flujo de información es mucho más difícil que controlar las fronteras o el espacio aéreo de un país.

 Muhammad Hamid ad-Din – reconocido periodista palestino

journal-neo.su

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