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Le blog de Contra información



La hambruna que se avecina: cómo la guerra y el imperio están matando de hambre al mundo

Publié par Contra información sur 28 Juin 2026, 16:12pm


La hambruna que se avecina: cómo la guerra y el imperio están matando de hambre al mundo
  • En "La hambruna que se avecina: la inanición provocada por un experimento y el precio del imperio", el coronel Douglas MacGregor advierte que se está provocando deliberadamente una hambruna mundial, y que el coste diario de la actual maquinaria de guerra destruye suficiente grano y fertilizante como para alimentar a 30.000 personas durante todo un año.
  • Estados Unidos ha aprobado más de 113.000 millones de dólares en ayuda a Ucrania con una supervisión mínima, mientras que los agricultores estadounidenses se enfrentan a precios de fertilizantes que se han duplicado y la infraestructura nacional se desmorona.
  • Las sanciones contra Rusia y los bloqueos contra Irán están estrangulando los insumos necesarios para la agricultura moderna, como el gas natural para los fertilizantes nitrogenados, lo que provoca que el rendimiento de los cultivos disminuya entre un 40% y un 50% en una sola temporada.
  • El complejo militar-industrial se beneficia de la destrucción, ya que los contratistas de defensa se lucran con políticas que provocan hambruna, siendo la obtención de beneficios de la guerra una consecuencia deliberada y no un accidente.
  • La solución propuesta es la retirada humanitaria, que incluye un alto el fuego inmediato, la retirada de las tropas extranjeras, el fin de las sanciones sobre alimentos y fertilizantes, y un enfoque en la soberanía alimentaria local y los huertos familiares.

Según el libro "La hambruna que se avecina: la inanición provocada por la ingeniería y el precio del imperio", la evidencia es innegable. Estamos presenciando la construcción deliberada de una hambruna global que empequeñecerá cualquier desastre natural en la historia de la humanidad.

El coronel Douglas MacGregor, veterano de combate condecorado y exasesor principal del Departamento de Guerra, ha estado dando la voz de alarma, algo que los principales medios de comunicación se niegan a difundir. Su trayectoria es impecable: dirigió tropas en batalla y luego ayudó a planificar estrategias desde la cúpula militar.

Cuando MacGregor habla de la conexión entre la guerra interminable y la hambruna provocada artificialmente, lo hace desde décadas de experiencia directa que pocos pueden igualar. Y las cifras son asombrosas.

Según su análisis, el coste diario de la maquinaria bélica actual destruye suficiente grano y fertilizante como para alimentar a 30 000 personas durante todo un año. Esto no es daño colateral. Es el resultado deliberado de políticas diseñadas para servir al complejo militar-industrial a costa de vidas humanas.

Estados Unidos ha aprobado más de 113 mil millones de dólares en ayuda solo para Ucrania, pero la supervisión es tan mínima que gran parte de este dinero desaparece en un pozo sin fondo de corrupción. Mientras tanto, los agricultores estadounidenses se enfrentan a precios de fertilizantes que se han duplicado con creces, y nuestra propia infraestructura se desmorona.

La conexión entre las guerras energéticas y la producción de alimentos es la clave que los medios corporativos se niegan a explicar. La agricultura moderna depende por completo del gas natural para la producción de fertilizantes nitrogenados mediante el proceso Haber-Bosch.

Cuando Estados Unidos y sus aliados imponen sanciones a Rusia y bloquean a Irán, no solo castigan a sus rivales geopolíticos, sino que estrangulan los insumos esenciales que permiten el crecimiento de los cultivos en todo el mundo.

Los yacimientos petrolíferos de Irán son antiguos y frágiles. Si se paralizan incluso durante dos semanas, pueden sufrir daños permanentes que reducen la producción entre un 20 % y un 30 %. Lo mismo ocurre en Venezuela, cuya producción se desplomó de 3,5 millones de barriles diarios a tan solo 400.000.

El coste oculto de la especulación bélica

MacGregor ha advertido repetidamente que esto no es casualidad. Las mismas élites que controlan el sistema financiero y la maquinaria bélica han creado las condiciones para una hambruna masiva.

El bloqueo del Mar Rojo por parte de los hutíes, la destrucción de plantas de fertilizantes, las sanciones que impiden el envío de amoníaco y urea: todo esto se ajusta a un patrón que beneficia a los contratistas de defensa mientras destruye el Sur Global. India, Bangladesh, Sudán, Yemen y Somalia ya están al borde del colapso. Cuando se interrumpe el suministro de fertilizantes, el rendimiento de los cultivos cae entre un 40 % y un 50 % en una sola temporada. Esto significa que cientos de millones de personas se enfrentan a la hambruna.

La hipocresía es asombrosa. Los líderes occidentales afirman defender la democracia y los derechos humanos, pero sus políticas han causado más muertes por inanición que todas las bombas lanzadas en el conflicto. Los propios datos del Programa Mundial de Alimentos demuestran que los recursos destinados a armamento podrían haber evitado la hambruna.

Pero el complejo militar-industrial se beneficia de la destrucción, no de alimentar a la población. Lockheed Martin, Raytheon y Northrop Grumman realizan cuantiosas donaciones a ambos partidos políticos, garantizando así que ninguna votación a favor de continuar la guerra fracase. La Ley de Poderes de Guerra de 1973, diseñada para prevenir conflictos interminables, se ha convertido en una mera formalidad que avala precisamente aquello que pretendía evitar.

La solución no reside en más ayuda de instituciones corruptas. Requiere una retirada humanitaria: un alto el fuego inmediato; la retirada de todas las tropas extranjeras de Oriente Medio; y el fin de las sanciones que bloquean la entrada de alimentos, medicinas y fertilizantes.

Se trata de soberanía alimentaria local, huertos familiares y resiliencia comunitaria. Cada familia que cultiva un huerto recupera el control frente a las fuerzas que podrían condenarla al hambre.

El sistema global está fallando, pero podemos construir alternativas. Las predicciones de MacGregor se han cumplido antes, y su advertencia sobre la hambruna provocada por la ingeniería es el mensaje más urgente de nuestro tiempo. Es hora de escuchar.

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En esta edición del "Informe Health Ranger", vea al coronel retirado Douglas Macgregor advirtiendo sobre el cierre de la producción petrolera y los daños que ha causado durante la última década.

Este vídeo pertenece al canal Health Ranger Report de Brighteon.com.

 Ramon Tomey

 

Las fuentes incluyen:

BrightLearn.ai

Books.BrightLearn.ai

Brighteon.com

naturalnews

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