El testimonio de un experto en una acción legal holandesa alega que las inyecciones de Covid-19 se implementaron bajo marcos de contramedidas médicas militares que eludieron la regulación farmacéutica y la responsabilidad del fabricante.
En un testimonio experto presentado como parte de una acción legal holandesa dirigida a quienes los demandantes describen como los arquitectos de la respuesta al Covid, la ex ejecutiva farmacéutica y especialista regulatoria Sasha Latypova presenta una evaluación cruda.
Según su testimonio, las inyecciones de Covid-19 no estaban reguladas ni implementadas como productos farmacéuticos convencionales, sino que operaban dentro de marcos legales y operativos típicamente reservados para contramedidas médicas militares.
Latypova sostiene que los mecanismos de daño asociados a las inyecciones no eran ni especulativos ni imprevisibles.
En su opinión, estaban documentados en las directrices regulatorias de múltiples jurisdicciones antes de su implementación masiva.
Su testimonio apunta a la desregulación celular mediada por ARN sintético y ADN, las respuestas inmunes inflamatorias y las lesiones distribuidas a lo largo de los sistemas orgánicos como vías de riesgo conocidas y discutidas en la literatura científica y regulatoria oficial.
Fuente: Sense Recepto
Transcripción parcial del clip
En mi opinión de experta, las inyecciones contra el COVID-19, tal como se utilizan, son indistinguibles de las armas. Se aplican al amparo de marcos legales internacionales para contramedidas médicas militares, que eluden las normas, prácticas y leyes regulatorias habituales y eximen de toda responsabilidad a los fabricantes.
Los mecanismos de daño eran plenamente previsibles y estaban documentados en numerosas normativas internacionales. Estos mecanismos incluyen la desregulación celular mediada por ARN y ADN sintéticos, efectos inmunitarios inflamatorios y daño distribuido a todos los órganos.
El despliegue masivo de contramedidas conocidas como dañinas, mediante publicidad engañosa como vacunas y medicamentos farmacéuticos, conjuga elementos de democidio, indiferencia depravada y negligencia criminal, que provocan muertes y lesiones masivas. La determinación legal de si cumple con la definición de genocidio corresponde al tribunal.
Los mecanismos de doble uso hacen posible la militarización de estas inyecciones. Por ejemplo, las plataformas de LNP y ARNm se han reconocido como tecnologías de doble uso en la literatura de biodefensa. Esto significa que pueden emplearse tanto con fines militares como civiles. El ARN sintético puede causar daños importantes sin codificar necesariamente ninguna proteína específica.
Las plataformas de vacunas también se reconocen en la literatura de biodefensa como un mecanismo para introducir esta carga nociva en el cuerpo humano. Como se mencionó anteriormente, la ausencia de regulaciones farmacéuticas significativas y aplicables, así como la ausencia de responsabilidad del fabricante, las hace completamente vulnerables. Esto hace que esta plataforma sea completamente vulnerable a la militarización y la adulteración por diseño.
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