Overblog
Suivre ce blog
Editer l'article Administration Créer mon blog
3 novembre 2011 4 03 /11 /novembre /2011 09:42

 

 

La guerra psicológica, es una guerra que no sólo se gana sobre el terreno, sino mediante la adhesión de la población a los argumentos avanzados por los ejecutores de la oligarquía financiera, es decir intelectuales, organizaciones y medias y se juega en el tiempo, en la confrontación, no sólo por las armas sino también por las ideas y creencias. Los argumentos deben ser poderosos y claros, deben dirigirse a las emociones y a los instintos y no al intelecto. La verdad poco importa, el engaño debe estar sujeto plenamente a la táctica de la psicología.

            La guerra psicológica tiende a influenciar las opiniones, las emociones, las actitudes y los comportamientos de las fuerzas enemigas para sostener la realización de los objetivos diseñados: políticos, militares y económicos entre otros.

           

Durante un tiempo los “medios de comunicación” secuestran a millones de personas que cautivan artificialmente por sus métodos habituales de manipulación de las mentes. Bajo pretexto de humanismo, los « creadores de las noticias de actualidad » deciden si el acontecimiento es válido para sus intereses, monopolizan el « evento », lo mediatizan a escala internacional para jugar sobre las sensibilidades y finalmente hacen converger las opiniones hacia un solo horizonte.

La maquinaria se pone en marcha con el objetivo de ocultar los actos de violencia psicológica y física de un sistema social que genera angustias, incertidumbre por el futuro, precariedad en el empleo, discriminación de todo tipo, etc., creando un discurso que mantenga el miedo y haga creer a la población que no hay otra alternativa que la resignación, promoviendo el discurso de la mentira y del engaño. Los actos de violencia que generan pueden hacerse más aceptables mediante eufemismos como “seguridad”, “libertad”, “democracia”, “guerra limpia”,  “daños colaterales” etc.

            Hay que intoxicar a las mentes para que se admita que la guerra es necesaria para implementar la democracia contra el mal. La democracia  es una acción humanitaria, y que la destrucción de vidas y haciendas, el envenenamiento de tierras y aguas con uranio empobrecido, el empleo de napalm, agentes químicos, bombas “margarita”, -llamadas así porque arrasan una milla cuadrada sin dejar siquiera hierba-, y tantas otras armas de destrucción masiva aplicadas por los EE. UU y su séquito, contra las poblaciones de Japón, Vietnam, Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia, etc., son instrumentos es decir de la libertad y de la democracia.

            Los esfuerzos de creación de una verdadera “sociedad democrática” siempre ha sido financiada por las fundaciones ligadas a las élites financieras, como la fundación Rockefeller, la fundación Ford, la fundación Russel Sage y la fundación Josiah Macy, por nombrar algunas.  Estas fundaciones hacen aplicar la democracia del consenso por una parte, y promueven los movimientos de un solo partido por otro. Su engaño ha convencido a muchas personas que existe una diferencia real entre cara y cruz, mientras que incitan a unos y a otros para que entren en colisión, asegurando así su destrucción mutua. 

            La información/desinformación es una condición objetiva de la propaganda y es una técnica sutil de la manipulación mental, porque tiene como objetivo orientar primero la atención de la opinión pública hacia cuestiones económicas, sociales y políticas existentes objetivamente, pero la manera de cómo son tratadas esas cuestiones y analizadas por los medios es tendenciosa y partidaria,  encauzando dichas cuestiones hacia una estrategia global de conjunto, lo que conviene denominar plan de campaña global.

Las técnicas modernas de manipulación mental de masas se elaboran a partir de las investigaciones teóricas y de experiencias de laboratorios de investigación de la psicología social.

            Las personas cultas y lúcidas saben que el “terrorismo internacional” es un efecto, un predicado, y no una causa, un sujeto en sí. Lo que se denomina “terrorismo” es el efecto concreto, terrible, de acciones que son habitualmente lanzadas por los potentes intereses que obran detrás de la escena. El efecto no es provocado por sí mismo, es debido principalmente a las fuerzas que lo despliegan bajo formas de operaciones secretas.

            El terrorismo no es un enemigo, sino una técnica bélica: la utilización de la muerte de civiles desarmados es un medio de presión política.

            La referencia constante a la “guerra contra el terror”, cumple un mayor objetivo. Estimula la emergencia de una cultura del miedo. El miedo oscurece el espíritu y acrecienta la emoción, y permite a los hombres demagógicos de movilizar la opinión detrás de los objetivos que quieren alcanzar.

La elección de la guerra contra Irak, no hubiera podido obtener el acuerdo del Congreso que se ha beneficiado, sin la creación de un lazo psicológico entre el traumatismo del 11 de septiembre y las presuntas armas de destrucción masiva en poder de Irak.  El sentimiento de un peligro difuso pero indefinible ha sido utilizado con fines políticos, insistiendo sobre “un estado de guerra”, galvanizando.

La guerra contra Libia ha sido posible gracias a la falacia de la injerencia humanitaria. Los crímenes cometidos por la OTAN y congéneres en la invasión contra Libia se disimulan y se justifican como medios para proteger la sociedad  civil contra  el asesinado Kaddadi.

            Para justificar la guerra “contra el terror” la administración, enseguida ha fabricado un relato histórico falaz, afirmado que su guerra es comparable con los combates precedentes que los USA han llevado contra el nazismo y el estalinismo, ignorando  el hecho que los dos estados eran potencias militares y que los países invadidos son pequeños países sin apenas recursos para afrontar una guerra.

            Una tal instrumentalización del miedo, reforzado por los medios de masas y la industria del espectáculo, genera su propia justificación. Los que sacan partida del terror, habitualmente denominados expertos en terrorismo, evidentemente están enrolados en una competición para justificar su existencia. Su tarea consiste en convencer a la opinión pública que nuevas amenazas están por llegar, presentando nuevos escenarios creíbles de actos de violencia todavía más horribles. Sus sueldos no se justificarían de otra manera

            Para desacreditar a China se utiliza la campaña del Tibet y se desvía la opinión pública de la invasión en Medio Oriente y las masacres en Palestina. Con el Tibet como telón de fondo, se camuflan las verdaderas crisis y no acaparan los titulares. De una manera general, el tema de los derechos humanos se deforma, se cambian las realidades, los crímenes cometidos por los Estados Unidos y sus socios de la coalición se disimulan y se justifican como medios para proteger la sociedad  contra de los terroristas o dictadores. Los expertos en la mentira, primero deciden una cosa, después se lanzan públicamente, a continuación se espera un poco para ver las reacciones, a partir de ahí se va viendo la idoneidad o no de plasmar el objetivo diseñado.

            China no es un modelo de los derechos del hombre, pero tampoco los es Estados Unidos y su indefectible aliado británico, culpables de crímenes de guerra y violaciones considerables contra los derechos de la persona en Irak, Afganistán, Libia y en el mundo. Los Estados Unidos  y sus aliados, que defienden la práctica de las torturas, los asesinatos políticos, la puesta en marcha de campos de detenciones secretos, son siempre presentados a la opinión pública como modelos de democracias a seguir, pero que nunca dejan que los países del Tercer Mundo fragüen su modelo de existencia.

 

            Los estrategas de la guerra de la información proponen  también reclutar o remunerar secretamente a blogueros influyentes para desacreditar cualquier información o teoría que no concuerde con sus intereses o difundir mensajes favorables a sus tesis. Una de esas estrategias consiste en desviar secretamente el blog enemigo y servirse de él para difundir informaciones amigas. Basta con “hackear” la web y aportar cambios sutiles a las informaciones para que la credibilidad del blog sea contestada por sus receptores, modificando discretamente sus mensajes (1).

            Hay que recordar el escenario de los dos « soldados » británicos, que conducían un coche repleto de armas y municiones en Irak y que fueron rescatados por sus propios colegas británicos, en un asalto militar al edificio, donde estaban detenidos. Los británicos recurrieron a una decena de carros de combate y helicópteros de apoyo para destruir los muros de la prisión donde se encontraban y liberarlos. Los dos oficiales  habían sido capturados por la policía iraquí camuflados con vestimenta local, cuando  planificaban poner bombas en el centro de Basora. Algunos civiles iraquíes los descubrieron y los dos soldados abrieron fuego contra ellos. El capitán Ken Masters, investigador jefe de la policía militar británica en Basora y responsable de la investigación sobre las circunstancias del arresto de los dos agentes de las fuerzas especiales (SAS) británicos murió en circunstancias desconocidas.(2). No se supo más de aquella historia,  el caso se archivó.

            La cabezas degolladas transmitidas por los medios de comunicación, las violaciones de las mujeres, la sodomía, las masacres colectivas perpetradas, los asesinatos a personalidades  por los “escuadrones de la muerte”(3) tienen como objetivo incitar odio y rencor entre confesiones y comunidades.

El incidente fabricado en el Golfo de Ormuz que se produjo a principios de 2008 forma parta de la panoplia tradicional de las reacciones americanas en un preciso evento y gestionado a su provecho, mediante la provocación para fijar la atención en un acontecimiento y esconder otro. Por esas fechas se preparaba la vista de Bush a Oriente Medio y se difundió el 6 de enero un presunto mensaje de “Al-Qaeda”, que actúa oportunamente. Ninguna duda, se está ante un contexto de una guerra de info/ psyop y tiene como objetivo preparar a la opinión pública(4).mediante las operaciones psicológicas que tienen como objetivo intentar modificar las atitudes y comportamientos de los auditorios objetivos. En tanto que tales; todas las operaciones psicológicas tienden a alcanzar tres objetivos:Qubrantar la voluntad del adversario y minar la moral y la eficacia de las tropas sembrando la duda, la discordia y el descontento.

Reforzar los sentimientos de los auditorios objetivos simpatizantes

Ganar el apoyo de los auditorios indecisos y no embarcados

 

 

La comprensión de la opinión representa la piedra angular de los cambios de actitudes y comportamientos, así como la pieza maestra de toda planificación de operaciones psicológicas que requieren un máximo de atención. Para modificar las actitudes y comportamientos, hay que comprender los factores que influencian la manera en la que una persona se forja una opinión y, por consiguiente la manera de su reacción en una situación determinada.

La planificación de las operaciones psicológicas exige una buena suma de ingenio, de análisis y de tiempo con el fin de obtener el efecto deseado sobre un auditorio objetivo.

 


Las falsas alertas

 

         Cuando Colin Powell leyó su discurso en el consejo de seguridad en febrero 2003, al día siguiente hubo alerta de “código naranja”, se metió el país en estado de urgencia, se comenzó en anular los vuelos y unos días más tarde, el FBI, acusó la CIA de haber inventado una  información de inteligencia, para llevar a cabo la alerta terrorista.  Desde aquel momento hemos tenido códigos por todo el globo terráqueo.

Todas estas alertas terroristas crean un entorno en el seno de las poblaciones. El justificante es que el estado en cuestión está siendo atacado, y las medidas de urgencia debe de ser aplicadas.

 

         En Francia, los servicios de la dirección de vigilancia del territorio (DST) buscaban identificar los autores de un mensaje captado un jueves 10 de enero 2008 por los controladores civiles de la aviación portuguesa, se trata de una conversación captada sobre amenazas contra la Tour Eiffel de Paris.

Las amenazas se hicieron  después de la ejecución, el 24 de diciembre 2008, por  un presunto grupo salafista ligado a Al-Qaida, de cuatro turistas franceses que circulaban en Mauritania. A este atentado, le fue seguido amenazas explícitas contra los intereses franceses en el Norte de África, lo que empujó al Ministerio de Asuntos extranjeros a solicitar, por primera vez desde su creación, la anulación del Rallye París-Dakar. En este contexto- según el periódico “Le Figaro” del 11 de enero 2009, responsables policiales franceses visitaron varios países del Magreb para relanzar la cooperación antiterrorista(5).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

           

           

Referencias

 

(1) Noah Shachtma: Military Report: Secretly “Recruit or hire bloggers”, 31, march 2008, wired.com

(2) Michel Chossudovsky: « Qui sont les terroristes en Irak: Deux officiers britanniques déguisés en terroristes Al Qaïda ». L’enquêteur chargé de l’affaire meurt subitement. Mondialisation.ca Le 1 novembre 2005

(3) La organización de los « escuadrones de la muerte » no emanan de una sola autoridad, sino de muchas.

(4) USA/Iran Detroit d'Hormuz : Mais que font des Navires de Guerre US dans le Détroit d'Hormuz ? Qui Cherche à Provoquer Qui, Pourquoi? Guerre de l'Info,         Mardi 08 Janvier 2008.

(5) Yves Bordenave : Un appel terroriste visant la tour Eiffel a été intercepté au Portugal, Le Monde 11/01/2008.

 

Partager cet article

Published by Contra información
commenter cet article

commentaires