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9 octobre 2011 7 09 /10 /octobre /2011 18:38

 

La rapiña de los fondos soberanos

Después de 15 años de embargo, el 12 de septiembre del 2003, las Naciones Unidas levantan las sanciones contra Libia y las grandes compañías petrolíferas se instalaron de nuevo en el país, Trípoli disponía de un surplus comercial de aproximadamente  unos30 mil millones de dólares anuales que destinó en gran parte a las inversiones extranjeras. La gestión de los fondos soberanos creó un nuevo mecanismo de poder y corrupción, en las manos de los ministros y altos funcionarios que probablemente escapó al control del mismo Kaddafi: confirmado por el hecho que,  en el 2009, Kaddafi propuso que los 30 mil millones de dólares de dividendos petrolíferos fueran directamente al pueblo libio. Esto acentuó las fracturas en el interior del gobierno libio.

            Es sobre estas fracturas que se sirvieron las élites financieras europeas y americanas, que antes de atacar militarmente a Libia se apropiaron de los fondos soberanos libios. Esta operación ha sido asistida por el mismo representante de la Libyan Investment Authority (LIA), Mohamed Layas: como así lo revela un cabe descalificado de  Wikileaks, el 20 de enero Layas informó al embajador de los Estados Unidos en Trípoli que la LIA había depositado 32 mil millones de dólares en los bancos estadounidenses. Cinco semanas más tarde el 28 de febrero, el Tesoro estadounidense los había “congelado. Esos millones servirán en realidad para una inyección en la economía estadounidense que cada día está más endeuda. Unos días más tarde, la Unión Europea “congela” 45 mil millones de euros de los fondos libios(29).

La insistencia sobre la crueldad del enemigo y la estrategia de criminalización

El 23 de febrero de 2011, durante las protestas contra el régimen libio, el ex ministro de Justicia, Mustafa Abdel Jalil (presidente de la CNT), aseguró que Muammar al-Kaddafi fue el que ordenó el atentado terrorista de Lockerbie (30).  

Libia  había sido acusada de ser responsable del bombardeo del “PAN-AM 103” . Un  artículo del Guardian  titulado “ Los USA han pagado dos millones de dólares al principal testigo de cargo(31) para inculpar Abdelbaset Ali Mohamed al-Megrahi, un miembro del “establishment” libio condenado por el atentado , fue liberado el 20 de agosto 2009 por el gobierno escocés.   Para comprender mejor el complejo de este asunto, os remitimos a un artículo  de Massimo Mazzucco(32).

La insistencia sobre la crueldad de Kaddafi es un principio constante de la propaganda: para que una mentira parezca una verdad, conviene ante todo acallar toda voz disidente y repetirla incesantemente.  Por su parte, la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, dijo en el Congreso que su país adoptará "cualquier acción legal" si el Departamento de Justicia comprueba que el líder libio ordenó el atentado de Lockerbie en 1988.

            El “enemigo”, es decir Kaddafi provoca latosamente atrocidades. Las técnicas empleadas para insistir en dicho principio es la de forjar una imagen del enemigo y difundirla mediante diversas estrategias, especialmente explotando toda información contra el adversario, no verificándola, asegurando el  impacto mediático mediante su divulgación por  las agencias de las élites oligárquicas.

            Cuando la denominada guerra del Golfo, 1991, Kuwait, se había dirigido a una agencia de comunicación de Washington, Ruder&Finn Global Affairs, dicha firma forjó a su cliente (Kuwait) una imagen de víctima, insistiendo en la crueldad de Saddam Hussein.

            La misma agencia fue solicitada al comienzo del conflicto de los Balcanes por Croacia, el partido musulmán de Bosnia y la oposición Kosovar. James Harff, director entonces de Ruder&Finn Global Affairs, concertó una entrevista al periodista francés Jacques Merlino, que este último recoge en su libro, hablando de sus clientes de la ex Yugoslavia, de sus estrategias y de su éxito obtenido y decía entre otras cosas lo siguiente: “Entre el 2 y el 5 de agosto 1992, cuando el “New York Newday”, sacó el asunto de los campos de exterminio. Inmediatamente nos hemos puesto a trabajar con tres grandes organizaciones judías: “la B’nai B’rith Anti-Defamation League, l’American Jewish Committee et l’American Jewish Congress. […]  La entrada en juego de estas organizaciones junto a los bosnios fue un extraordinario, golpe de póker.  Hemos podido ante la opinión pública coincidir  Serbios y nazis […] nuestro trabajo no es de verificar la información […].Nuestro trabajo, es el de acelerar la circulación de informaciones que nos son favorables y de apuntar sobre los blancos juiciosamente escogidos. En cuanto una información es buena para nosotros, debemos anclarla enseguida en la opinión pública. Porque sabemos perfectamente que es la primera impresión la que cuenta. Los desmentidos no tienen ninguna eficacia(33).

            Los procedimientos son repetitivos. Se lanza una campaña de difamación, bombardeando los medios de información sobre espantosas revelaciones, sobre el comportamiento del adversario con el fin de crear un prejuicio negativo que se enraíza profundamente en la conciencia colectiva. Las informaciones son fabricadas o interpretadas de manera a favorecer el cliente. Una vez lanzadas, se ignora toda rectificación o desmentido. El sutil trabajo de persuasión provoca en la opinión un odio profundo para el objeto de la comunicación.  Las personas ven en el “enemigo” que se les ofrece las causas de todos los males, aprobando todas las medidas para cualquier intervención sin pensar en la causa objetiva del problema y sin tener en cuenta los sujetos implicados. Todos aquellos que se les parezcan deben pagar: hombres, mujeres niños...

            En la primera guerra contra Irak en 1990-1991, la campaña de desinformación y mentira han ayudado a obtener el apoyo por la guerra haciendo creer de la crueldad del gobierno iraquí. Una de las mentiras fue hacer declarar a una kuwaití de 15 años ante el Comité del Congreso para testificar como enfermera voluntaria en el hospital, señalando que había visto soldados iraquíes sacando a los bebes de las incubadoras y dejándolos morir en el suelo. Más tarde se supo que aquella adolescente era la hija de embajador de Kuwait en Washington, muy bien entrenada y que nunca había a Kuwait durante la invasión de Kuwait por Iraq (34).

            Otra mentira tuvo lugar algunos meses más tarde, cuando el bombardeo sobre Bagdad. Peter Arnett de la CNN descubrió el engaño y denunció que Estados Unidos había destruido una instalación de producción  de leche al Oeste de Bagdad, cuando el Pentágono afirmaba que el edificio era una fábrica de armas bacteriológicas (35).

            Una de las historias que ilustra mejor la naturaleza criminal del coronel Kaddafi, es que el coronel dio órdenes a sus tropas para violar a las mujeres que se oponían a él. El Procurador de la Corte Internacional (CPI), Luis Moreno Ocampo dijo que tenía pruebas que el dirigente libio dio personalmente  órdenes de violar en masa. A pesar de estas acusaciones de la Corte Internacional de Justicia, Ni Amnistía Internacional ni HRW no han encontrado ninguna prueba de una orden gubernamental de violación en masa(36). La llamada Corte Internacional de Justica instrumento de las élites satanistas sólo condena a líderes africanos, Uganda, República Democrática del Congo, Kenya, la República Centroafricana, Sudán y por último Libia.

Los paralelismos entre Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia… son impresionantes. Pretextos inventados sirvieron para justificar las invasiones, con o sin la ayuda de la ONU, subterfugios creados basados en la diabolización del adversario, con el fin  de convencer machaconamente de la necesidad de una intervención militar.  Las violaciones de las 80.000 mujeres musulmanas, los campos de exterminios serbios, la destrucción serbia de Dubrovnik, la responsabilidad serbia de la explosión en el mercado de Markalé, la masacre genocida por los serbios de 8000 prisioneros en Srebrenica. Nada de esto era verdad. 

La diabolización de Muammar Kaddafi ha cambiado los hechos para justificar una intervención militar en apoyo a una “insurrección” armada que se dice democrática. “Democracia” y “insurrección armada” no son conceptos compatibles. Lo absurdo del concepto “rebeldes armados prodemocráticos” nuca es subrayado ni cuestionado en los medias de los dominantes(37).

Mahdi Darius Nazemroaya, corresponsal en Trípoli y los periodistas independientes Julien Teil, Mathieu Ozanon y Thierry Meyssan han hecho un reportaje en Zliten (ciudad en Libia) demostrando la devastación causados por los bombardeos  causado por la OTAN. Estos bombardeos han causado miles de víctimas civiles y que tenían por objetivo abrir la puerta de los rebeldes glorificados.

 

Referencias

 

(29) Manliu Dinucci: El asalto a los fondos soberanos, en  “il manifestó” , 22 de abril 2011, recopilado por mondialisation.ca.

(30)  El 21 de diciembre de 1988 un vuelo regular (Vuelo 103), de la compañía aérea estadounidense Pan American World Airways explotó en el aire cayendo sus restos sobre la ciudad escocesa de Lockerbie. Murieron las 259 personas que viajaban a bordo y 11 personas más en tierra. El desastre ocurrió en un avión Boeing 747-121. La explosión ocurrió durante el vuelo desde Londres a Nueva York, 38 minutos después de su despegue. El número total de víctimas ascendió a 270 personas de 21 países, incluyendo a 11 personas en la ciudad de Lockerbie.

(31) Severin Carell: “US paid reward to Lockerbie witness, Abdelbaset al-Megrahi papers claim”, guardian.co.uk, 2 octubre 2009.

(32)http://www.reopen911.info/News/2009/10/06/terrorisme-la-veritable-histoire-de-lockerbie/

(33) Jacques Merlino, Les vérités yougoslaves ne sont pas toutes bonnes à dire, Albin Michel, 1993, p. 126–129.

(34) El editor de CounterPunch fue el primero en cuestionar la historia de la incubadora.

(35) Cabalgando sobre la tormenta (o como contar mentiras y ganar guerras 1º y 2º parte) http://www.youtube.com/watch?v=O1yl-hHMVjM

(36)Patrick Cockburn  Remember The  Kuwaiti Incubators ! Those Libyan atrocities, counter punch, 20/06/2011.

(37) Julie Levesque: La guerre de Libye, « une cause juste » ? Partie I : Désinformation, censure et partialité médiatique, Mondialisation.ca, 29/09/2001.

 

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Published by Contra información
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