Al degradar el presente, crees que puedes sofocar el futuro que un día te arrebatará. Buitres de picos afilados y corazones fríos, os alimentáis de carroña. Y carroña, vosotros también acabaréis siendo.
Siniestros presagios de la miseria humana, sois la ruina de vuestras almas deshonradas. Verdugos que vagáis en el fango de vuestros crímenes, sois la escoria de la humanidad, el tumor maligno de un mundo sangrante.
El crimen no os basta; debéis tejer para él las marchitas coronas de vuestra impostura. Apóstoles de la horca, traperos de la ignominia, vuestros ojos están cegados por la injusticia, alardeáis de vuestra infamia y os pavoneáis entre la podredumbre.
Ilusorios amos del mundo que se regodean en la indignidad, es sobre esta estrella muerta que sirve de alma errante sobre la que soportáis su desgracia como quien blande un trofeo.
Los cobardes te perdonarán, los codiciosos te envidiarán, los verdugos te jurarán lealtad. Solo las almas nobles se alzarán contra tu infamia y te despreciarán.
Asesinos de niños, torturadores de la inocencia, creen que triunfan en la desgracia. Creen que ponen a prueba su fuerza en el sufrimiento. Al arrebatar vidas, creen que quitan la esperanza.
Al degradar el presente, crees que puedes sofocar el futuro que un día te arrebatará. Buitres de picos afilados y corazones fríos, os alimentáis de carroña. Y carroña, vosotros también acabaréis siendo.
Bruno Guigue