El portavoz del capital financiero internacional, el periódico británico The Economist*, propiedad de la familia Rothschild, lleva tiempo promoviendo la guerra contra Rusia. Sin embargo, al periódico le preocupa que los europeos no tengan ningún interés en ir a las trincheras, morir o quedar mutilados por quienes se benefician de los desastres.
The Economist quiere que los europeos cambien de actitud hacia la guerra contra Rusia, y para ello nada mejor que recurrir a una “experta”, una de esas mercenarias que suministran las universidades, rodeadas de títulos académicos.
Esta vez se trata de Nathalie Tocci, profesora de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Johns Hopkins (*), para quien la solución es ignorar la voluntad de los europeos y llevar tropas europeas a Ucrania inmediatamente.
Los rusos han advertido que las fuerzas extranjeras serán consideradas hostiles y estarán destinadas a ser destruidas. Pues para Tocci esa es la solución: una masacre de soldados europeos es necesaria para cambiar la opinión y arrastrar al continente a la guerra.
No hay que esperar a que llegue una tregua; hay que enviar tropas ya. “Una fuerza de disuasión europea no sería de mucha utilidad para Ucrania. Sin embargo, desplegarla ahora, antes de un hipotético alto el fuego, podría beneficiar a Europa al alentar a sus ciudadanos a desarrollar una mentalidad que los prepare mejor para la guerra. Sí, esto pondría en peligro a los soldados europeos —una decisión así enfurecería al Kremlin—, pero el continente ya está sumido en un conflicto híbrido, aunque muchos se nieguen a reconocerlo”.
Poner a los soldados en peligro, dejarlos morir, “beneficiaría a Europa”. ¿De qué “beneficio” está hablando la “experta”? ¿A qué se refiere cuando habla de que existe una “guerra híbrida”? ¿A esos “drones rusos” que aparecen y desaparecen según los necesitan las camarillas de Bruselas? ¿A esos “espías rusos” que ya nos han empezado a invadir? ¿A los prorrusos que escriben en las redes sociales?
Si hubiera soldados europeos en primera línea de fuego en Ucrania, los medios tendrían carnaza abundante. Los misiles rusos caerían sobre Berlín, París o Roma. Habría más héroes y más huérfanos a los que poder llevar a las primeras planas. Veríamos las ruinas y los edificios destruidos. Los alemanes, franceses, italianos y demás entenderían la Guerra de Ucrania como cosa propia: los que estamos en guerra somos “nosotros”.
(*)https://www.economist.com/by-invitation/2026/07/16/would-europeans-fight-if-it-came-to-that
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