El mayor enemigo de Jesús no fueron aquellos que lo crucificaron, sino aquellos que presenciaron su crucifixión sin pestañear, aquellos que siguieron la opinión de la mayoría, aquellos que obedecieron, aquellos que no lo defendieron.
Jesús es un mensaje para la humanidad. Este mensaje es atemporal y concierne a los seres humanos de todas las religiones, incluso a los ateos.
El mensaje es este: no obedezcas ciegamente, no repitas ciegamente y prefiere siempre la voz que está en lo más profundo de ti a la de la doxa. Desobedece si esta voz te lo ordena. Esta voz es tu conciencia. Es la misma que es capaz de preguntarse si una cosa es correcta o no. Esta voz sabe mejor que los expertos, los eruditos, los filósofos y los profetas lo que es justo o no. Haz crecer esa voz que está en ti y obedece. Entonces quizás caminarás contra la corriente de la ley de los hombres, pero te acercarás a lo bello, justo y verdadero. Lo que es inconmensurablemente más alto.
/image%2F1488937%2F20250601%2Fob_14e06a_20190702-163718-2.jpg)