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Le blog de Contra información


La guerra en la sombra: la OTAN inicia una "guerra cognitiva" por tu cerebro. El cerebro es su nuevo campo de batalla

Publié par Contra información sur 3 Juillet 2022, 12:20pm

La guerra en la sombra: la OTAN inicia una "guerra cognitiva" por tu cerebro. El cerebro es su nuevo campo de batalla

La OTAN ha añadido un nuevo dominio a los dominios tradicionales de la guerra - tierra, mar, aire, espacio y ciberespacio - "el dominio cognitivo". No se trata sólo de transmitir determinadas ideas o comportamientos, como en las operaciones tradicionales de propaganda y psicología, sino de cambiar la cognición, es decir, influir en el proceso por el que llegamos a las ideas, intuiciones, creencias, elecciones y comportamientos. El objetivo no es principalmente un ejército enemigo, sino el ciudadano. Incluyendo a sus propios ciudadanos, que son utilizados como armas en los combates.

"La guerra cognitiva es uno de los temas más discutidos en la OTAN", afirmó el investigador François du Cluzel en una mesa redonda celebrada el 5 de octubre de 2021. Escribió un destacado artículo titulado "Cognitive Warfare" (Guerra cognitiva) para el think tank Nato Innovation Hub en 2020. Aunque la guerra cognitiva se superpone con la guerra de información, la propaganda clásica y las operaciones psicológicas, Du Cluzel señala que la guerra cognitiva va mucho más allá. En la guerra de la información, se intenta "simplemente" controlar el flujo de informaciones. Las operaciones psicológicas consisten en influir en las percepciones, las creencias y el comportamiento. El objetivo de la guerra cognitiva es "convertir a todo el mundo en un arma", y "el objetivo no es atacar lo que la gente piensa, sino cómo piensa". Du Cluzel: "Es una guerra contra nuestra cognición, la forma en que nuestro cerebro procesa la información y la convierte en conocimiento. Se dirige directamente al cerebro. La guerra cognitiva consiste en "hackear al individuo", permitiendo que el cerebro sea "programado".

Para ejercer esta influencia, se recurre a casi todos los campos de conocimiento imaginables: psicología, lingüística, neurobiología, lógica, sociología, antropología, ciencias del comportamiento, "y más". "La ingeniería social siempre empieza por comprender el entorno y el objetivo; el objetivo es entender la psicología de la población objetivo", escribe Du Cluzel. La base sigue siendo las técnicas tradicionales de propaganda y desinformación, potenciadas por la tecnología actual y los avances en el conocimiento. El comportamiento puede ahora predecirse y calcularse hasta tal punto", dice Du Cluzel, "que la economía del comportamiento impulsada por la IA debería clasificarse como como una materia científica (hard science) más que  como una materia alfa (soft science)".

Como casi todo el mundo es activo en Internet y en las redes sociales, los individuos ya no son receptores pasivos de la propaganda: con la tecnología actual, participan activamente en su creación y difusión. El conocimiento de cómo manipular estos procesos "se convierte fácilmente en un arma". Du Cluzel cita como ejemplo el escándalo de Cambridge Analytica. A través de los datos personales facilitados voluntariamente a Facebook, se crearon perfiles psicológicos individuales detallados para una amplia población. Normalmente, esta información se utiliza para la publicidad personalizada, pero en el caso de Cambridge Analytica, esta información se utilizó para bombardear a los votantes dudosos con propaganda personalizada. La guerra cognitiva "explota las debilidades del cerebro humano", reconociendo el importante papel de las emociones en el impulso de la cognición. La ciberpsicología, que trata de comprender la interacción entre los seres humanos, las máquinas y la IA (inteligencia artificial), será cada vez más importante en este ámbito.

Otras tecnologías prometedoras que pueden desplegarse son la neurociencia y las tecnologías: NeuroS/T y NBIC (nanotecnología, biotecnología, tecnología de la información, ciencia cognitiva), "incluidos los avances en ingeniería genética". Los NeuroS/T pueden ser agentes farmacológicos, acoplamientos cerebro-máquina, pero también información psicológicamente perturbadora. Al influir en el sistema nervioso mediante el conocimiento o la tecnología, se pueden inducir cambios en la memoria, la capacidad de aprendizaje, los ciclos de sueño, el autocontrol, el estado de ánimo, la autopercepción, la capacidad de decisión, la confianza y la empatía, la forma física y el vigor. Du Cluzel escribe: "El potencial de NeuroS/T para crear conocimiento y la capacidad de influir en la cognición, las emociones y el comportamiento de los individuos es de especial interés para los servicios de seguridad e inteligencia, y las iniciativas militares y bélicas.

Según Du Cluzel, "la guerra cognitiva tiene un alcance universal, desde el individuo hasta los Estados y las empresas multinacionales". Un conflicto ya no se gana ocupando un territorio, o ajustando las fronteras en un mapa, porque "la experiencia de la guerra nos enseña que aunque la guerra en el ámbito físico puede debilitar a un ejército enemigo, no puede lograr todos los objetivos de la guerra". Con la guerra cognitiva, el objetivo final cambia: "Cualquiera que sea la naturaleza y el propósito de la guerra en sí, en última instancia se reduce a una confrontación entre grupos que quieren algo diferente, y por lo tanto la victoria significa la capacidad de imponer el comportamiento deseado a un público elegido. Se trata, pues, de una conversión ideológica en la población objetivo.

El enemigo no son sólo los civiles en territorio ocupado o enemigo, sino también sus propios ciudadanos, que, según las estimaciones de la OTAN, son objetivos fáciles para las operaciones cognitivas de las partes enemigas. "El ser humano es el eslabón débil. Esto debe reconocerse para proteger el capital humano de la OTAN.

Esta "protección" va muy lejos: "El objetivo de la guerra cognitiva no es sólo dañar a los soldados, sino también a las sociedades. Esta forma de hacer la guerra se asemeja a una "guerra en la sombra" y requiere la participación de todo el gobierno para combatirla. Por tanto, la guerra puede librarse con o sin militares, y Du Cluzel continúa: "La guerra cognitiva es potencialmente interminable, porque para este tipo de conflicto no se puede concluir un tratado de paz, ni firmar una rendición".

 

Elze van Hamelen

deanderekrant

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