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Le blog de Contra información


El arzobispo Viganò defiende al cardenal Müller y su crítica del Gran Reinicio

Publié par Contra información sur 17 Décembre 2021, 12:59pm

El arzobispo Viganò defiende al cardenal Müller y su crítica del Gran Reinicio

Vigano comenta las personas consideradas por el "sanedrín globalista" como herejes, "indignas de hacer preguntas sobre los nuevos dogmas de la religión de la salud definidos ex cátedra por los expertos a sueldo de la BigPharma".

Después de que el cardenal Gerhard Müller concediera al activista católico Alexander Tschugguel una entrevista reflexiva y de calidad sobre las medidas de confinamiento del coronavirus, los mandatos de vacunación y, sobre todo, la peligrosa y antidemocrática agenda del Gran Reinicio, fue objeto de fuertes ataques en Alemania. Jefes de Estado y líderes religiosos lo reprendieron por supuestamente difundir "teorías conspirativas" e incluso "códigos antisemitas", porque mencionó a George Soros como uno de los globalistas cuya visión del mundo rechaza.

LifeSite se puso en contacto con el arzobispo Carlo Maria Viganò, cuya firme postura contra el Gran Reinicio es bien conocida, para preguntarle si quería comentar la fuerte reacción contra la razonable crítica del cardenal Müller a los actuales acontecimientos políticos que parecen estar utilizando la crisis sanitaria para establecer un orden antidemocrático y globalista.

Agradecemos al Arzobispo Viganò su inmediata respuesta y ayuda.

Vea aquí la declaración completa del prelado italiano (una versión en italiano sigue a la traducción en español):

¡Ephpheta, quod est, Adaperire!

"¡Ephphatha!", que significa "¡Ábrete!"

Marcos 7:34

El virólogo que afirma la ineficacia de la vacuna y pone de manifiesto los graves conflictos de intereses de los funcionarios encargados de autorizar los medicamentos o las terapias; el diputado que se opone a la conveniencia de imponer medidas de confinamiento después de que hayan resultado inútiles para contener la pandemia y desastrosas para la economía nacional; el abogado que critica las normas impuestas por el gobierno violando la Constitución; el sacerdote que, desde su púlpito, cuestiona la moralidad de un suero experimental producido con fetos abortados; el intelectual que señala cómo el plan criminal del Gran Reinicio promovido por el Foro Económico Mundial y la Agenda 2030 de las Naciones Unidas encuentran una realización oportuna e inquietante precisamente después de esta emergencia pandémica esperada desde 2009 por Jacques Attali en el semanario francés L'Express son considerados por el sanedrín globalista como herejes, indignos de hacer preguntas sobre los nuevos dogmas de la religión de la salud definidos ex cathedra por los expertos a sueldo de BigPharma.

Podemos imaginar la honestidad e imparcialidad que pueden garantizar los controladores pagados por los controlados. No me sorprende que la verdad provoque reacciones encontradas en quienes propagan el error que se opone a ella. Las reacciones de los fariseos a las palabras de nuestro Señor -empezando por los gestos teatrales de Caifás a la proclamación de la divinidad del Mesías- siempre delatan la ira de los mentirosos y de la gente de mala fe ante la afirmación de la verdad y la honestidad intelectual. Y esta indignación, tan forzada como inmotivada, al no tener ningún argumento para contrarrestar la refutación, se desplaza a menudo hacia el interlocutor, en un intento de ridiculizarlo, de hacer que  parezca un loco o un peligroso delincuente: los ejemplos que hemos podido `resenciar a los que han puesto alguna de las piedras angulares del relato oficial de Covid son la confirmación de una actitud intolerante por parte de los que mienten, y al mismo tiempo la acusación de intolerancia hacia los que se limitan a exponer las claras evidencias de la verdad.

No hace falta citar los escritos y declaraciones de los representantes del Estado profundo en los que confiesan descaradamente su proyecto criminal. Por ejemplo, la cita de Jacques Attali:

De nada sirve  citar los escritos y declaraciones de los representantes del Estado profundo en los que confiesan descaradamente su proyecto criminal. Por ejemplo, la cita de Jacques Attali:

"La historia nos enseña que la humanidad sólo evoluciona significativamente sólo cuando tiene verdaderamente miedo: entonces desarrolla en un primer momento mecanismos de defensa; a veces intolerables (chivos expiatorios y totalitarismos); a veces inútiles (distracción); a veces eficaces (terapias que niegan todos los principios morales anteriores si es necesario). Luego, una vez superada la crisis, el miedo transforma estos mecanismos para hacerlos compatibles con la libertad individual e inscribirlos en una política de salud democrática".

Estas palabras fueron pronunciadas en 2009, en plena oleada de la gripe porcina por la cual fue denunciada  la OMS. Nos confirman una imagen precisa de los métodos de gestión de las emergencias sanitarias, e incluso de la planificación de la propia emergencia, con la previsión de las posibles respuestas de los ciudadanos. Hace unos días, Attali fue entrevistado sin llevar máscara por dos periodistas inclinados, a los que regañó por tener la máscara por debajo de sus narices

La anécdota -que se puede encontrar en un vídeo en Internet- es una prueba comprobada de lo disparatada de la narrativa de la pandemia, que se aplica a los súbditos y esclavos del sistema, pero no a los que mandan. Biden, Johnson, Merkel, Draghi, Bergoglio y todos los "grandes" muestran su desprecio por las masas, imponiéndoles reglas absurdas que ellos son los primeros en romper, precisamente para demostrar que la adhesión a este culto pandémico requiere un asentimiento fideísta, y que no es científico.

Su Eminencia Müller, que es una persona intelectualmente honesta, ha dicho cosas ya denunciadas por el cardenal Burke, por el obispo Schneider y por mí mismo, entre otros; cosas que Klaus Schwab, George Soros, Bill Gates y todos los seguidores del Gran Reinicio siempre han declarado públicamente, llegando a elaborar documentos oficiales e imprimir libros en los que explican con detalle los distintos escenarios previsibles, desde las pandemias hasta la emergencia climática. Y las palabras del Cardenal son la confirmación de que su nombre que figuraba en  mi Llamamiento por la Iglesia y el Mundo del pasado mayo de 2020 fueron meditadas y deseadas. Agradezco a Eminencia este gesto, en algunos aspectos valientes.

Y lamento que en Alemania los principales medios de comunicación hayan acusado al cardenal Müller de antisemitismo, simplemente porque George Soros y Klaus Schwab tienen orígenes judíos, mientras que han evitado escrupulosamente llegar al fondo de la cuestión. Sin embargo, los rabinos ortodoxos y los judíos supervivientes de los campos de concentración nazis realizan denuncias similares contra la élite globalista y, en particular, contra Schwab, Gates, Soros, los Rothschild y los Rockefeller: ¿también son antisemitas? Pero de nuevo: es inútil hacer preguntas razonables a quienes son parciales. Al igual que en el cuento de Esopo, el lobo en la parte de arriba  del rio se cree con derecho a no dejar que el agua sea contaminada por el cordero que bebía agua en la parte de abajo.

Me imagino que, para un cardenal que también fue prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, es algo difícil e incómodo posicionarse en un tema que ve a Bergoglio en el lado opuesto a la propogación de las vacunas de Pfizer y apoya la economía verde y el capitalismo inclusivo con los Rothschild y los Rockefeller. Pero también creo que si Su Eminencia fue lo suficientemente honesto como para denunciar la conspiración antihumana del Nuevo Orden Mundial y la injerencia de los multimillonarios Gates y Soros en el destino de las naciones sobre la base de la evidencia y el consentimiento de sus declaraciones, Reconocerá con la misma claridad de análisis el mismo consentimiento a la ideología globalista en el inquilino de Santa Marta, que acaba de bendecir un parque interreligioso en Argentina y de aprobar la Fundación Fratelli Tutti y su "formación holística" para el diálogo con las religiones.

Si la injerencia de Soros y Gates en el gobierno de las naciones es evidente, la responsabilidad de Bergoglio en dar  dignidad y legitimidad a los cómplices del FEM y de la ONU, a sus planes y a quienes cooperan con ellos es innegable; porque el ecumenismo, la divinización de la Madre Tierra, la dimensión "amazónica" de la Iglesia, el “camino sinodal”, el transhumanismo de la Fundación para la Inteligencia Artificial y todas las desafortunadas innovaciones de este pontificado encajan perfectamente en este marco, son instrumentales y persiguen el mismo fin, a saber, el establecimiento de la Religión de la Humanidad, que es el objetivo necesario del Nuevo Orden Mundial.

Si la emergencia sanitaria ha causado daños incalculables, tiene sin embargo el mérito de haber abierto los ojos a tantos ciegos, de haber curado a tantos sordomudos, que vuelven a escuchar y a hablar. Esta gracia debe ser la ocasión para que todos seamos capaces de evaluar con ojos sobrenaturales lo que está ocurriendo ante nuestros ojos, para percibir los principios inspiradores y los objetivos inconfesables, para denunciar a los responsables y para advertir a los simples, que esperan con razón que sus pastores los orienten  saludablemente, y no los que les empujen al abismo. Y comprender cuán ciertas son las palabras del Señor: "Sin mí no podéis hacer nada" (Jn 15,5).

Carlo Maria Viganò, Archbishop
Diciembre 16  2021

+Carlo Maria Viganò, Archbishop
December 16, 2021

Ephpheta, quod est, Adaperire!

Effatà, cioè: Apriti! 

Mc 7, 34

Non mi stupisce che la verità provochi reazioni scomposte in chi propaganda l’errore che ad essa si oppone. Le reazioni dei farisei alle parole di Nostro Signore – ad iniziare dai gesti teatrali di Caifa alla proclamazione della propria divinità da parte del Messia – tradiscono sempre la rabbia dei bugiardi e delle persone in malafede davanti all’affermazione della verità e all’onestà intellettuale. E questa indignazione tanto forzata quanto immotivata, non avendo argomenti per ribattere alla confutazione, spesso si sposta sull’interlocutore, nel tentativo di ridicolizzarlo, farlo passare per matto o per un pericoloso criminale. Gli esempi a cui abbiamo potuto assistere a chi abbia messo in discussione uno qualsiasi dei capisaldi della narrazione ufficiale sul Covid sono la conferma di un atteggiamento intollerante da parte di chi mente, e allo stesso tempo all’accusa di intolleranza nei confronti di chi si limita a dire una palese evidenza di verità.

Il virologo che afferma l’inefficacia del vaccino e evidenzia i gravi conflitti di interesse nei funzionari preposti all’autorizzazione dei farmaci o delle terapie; il parlamentare che obbietta l’opportunità di imporre lockdown dopo che si sono dimostrati inutili al contenimento della pandemia e disastrosi per l’economia della Nazione; il giurista che critica le norme imposte dal Governo in violazione della Costituzione; il parroco che dal pulpito mette in dubbio la moralità di un siero sperimentale prodotto con cellule di feti abortivi; l’intellettuale che fa notare come il piano criminale del Great Reset promosso dal World Economic Forum e dall’Agenda 2030 delle Nazioni Unite trovino puntuale e inquietante realizzazione proprio a seguito di quell’emergenza pandemica auspicata sin dal 2009 da Jacques Attali sul settimanale francese L’Express, vengono ritenuti dal Sinedrio globalista come eretici, indegni di porsi domande sui nuovi dogmi della religione sanitaria definiti ex cathedra dagli esperti al soldo di BigPharma. Possiamo immaginare quale onestà e quale imparzialità possa essere assicurata da controllori pagati dai controllati.

A nulla vale citare gli scritti degli esponenti del deep state in cui confessano sfrontatamente il loro progetto criminale. Prendiamo ad esempio proprio la citazione di Jacques Attali:

«La storia ci insegna che l’umanità evolve significativamente soltanto quando ha realmente paura: allora essa inizialmente sviluppa meccanismi di difesa; a volte intollerabili (dei capri espiatori e dei totalitarismi); a volte inutili (della distrazione); a volte efficaci (delle terapie che negano se necessario tutti i principi morali precedenti). Poi, una volta passata la crisi, la paura trasforma questi meccanismi per renderli compatibili con la libertà individuale ed iscriverli in una politica di salute democratica» 

Queste parole sono state pronunciate nel 2009, nell’imminenza dell’influenza suina per la cui falsa emergenza fu poi denunciata l’OMS. In esse possiamo avere conferma di un quadro esatto circa le modalità di gestione dell’emergenza sanitaria, anzi addirittura circa la programmazione dell’emergenza stessa, con la previsione delle possibili risposte da parte dei cittadini. Proprio alcuni giorni fa Attali si è fatto intervistare senza indossare la mascherina da due proni giornalisti, che ha redarguito perché tenevano la mascherina sotto il naso. L’aneddoto – che potete trovare in un video su Internet – è la prova provata dell’assurdità della narrazione pandemica, che vale per i sudditi e gli schiavi del sistema, ma non per chi comanda. Biden, Johnson, la Merkel, Draghi, Bergoglio e tutti i “grandi della terra” ostentano disprezzo per le masse, imponendole norme assurde che essi per primi infrangono proprio per dimostrare che l’adesione a questo culto pandemico richiede un assenso fideistico, e non ha nulla di scientifico.

Sua Eminenza il Cardinale Müller, che è persona intellettualmente onesta, ha detto cose già denunciate dal Card. Burke, da Mons. Scheider e da me, tra gli altri; cose che Klaus Schwab, George Soros, Bill Gates e tutti gli adepti del Great Reset hanno sempre dichiarato pubblicamente, addirittura producendo documenti ufficiali e stampando libri in cui spiegano per filo e per segno i differenti scenari che possono essere ipotizzati, dalla pandemia all’emergenza climatica. E le parole del Porporato sono la conferma che il suo nome apposto al mio Appello per la Chiesa e per il mondo dello scorso Maggio 2020 era meditato e voluto. Di quel gesto per certi aspetti coraggioso ringrazio Sua Eminenza.

E mi dispiace che in Germania i media mainstream abbiano accusato il Cardinale Müller di antisemitismo, per il semplice fatto che George Soros e Klaus Schwab abbiano origini ebraiche, mentre hanno evitato scrupolosamente di entrare nel merito della questione. Eppure, analoghe denunce contro l’élite globalista e segnatamente contro Schwab, Gates, Soros, i Rothschild e i Rockefeller siano formulate da rabbini ortodossi e da Ebrei sopravvissuti ai campi di concentramento nazisti. Sono dunque anche costoro antisemiti? Ma, ancora una volta, porre domande ragionevoli a chi è prevenuto non serve a nulla. Come nella fiaba di Esopo, il lupo in cima al corso d’acqua crede di avere il diritto di non farsi inquinare l’acqua dall’agnello che sta a valle.

Posso immaginare che, per un Cardinale che è stato anche Prefetto della Congregazione per la Dottrina della Fede, sia in qualche modo impegnativo e non così semplice prendere posizione su una questione che vede Bergoglio sul fronte opposto a propagandare i vaccini Pfizer e a sostenere la green economy e il capitalismo inclusivo con i Rothschild e i Rockefeller. Ma penso parimenti che, se Sua Eminenza ha avuto l’onestà di denunciare la cospirazione antiumana del Nuovo Ordine Mondiale e le interferenze dei miliardari Gates e Soros nelle sorti delle nazioni, basandosi sull’evidenza e la consentaneità delle loro dichiarazioni, saprà con altrettanta lucidità di analisi riconoscere la stessa consentaneità all’ideologia globalista nell’inquilino di Santa Marta, che proprio in questi giorni ha benedetto un parco interreligioso in Argentina e approvato la Fondazione Fratelli tutti e la sua “formazione olistica” per il dialogo con le religioni. Se sono palesi le interferenze di Soros e di Gates nel governo delle Nazioni, è innegabile la responsabilità di Bergoglio nel dare dignità e legittimità ai complici del WEF e dell’ONU, ai loro piani e a quanti con essi cooperano; perché l’ecumenismo, la divinizzazione della Madre Terra, la dimensione “amazzonica” della Chiesa, il “synodal path”, il transumanesimo della Fondazione per l’Intelligenza Artificiale e tutte le sciagurate innovazioni di questo pontificato sono perfettamente coerenti con questo quadro, sono ad esso strumentali e perseguono il medesimo fine, ossia l’instaurazione quella Religione dell’Umanità che è meta necessaria del Nuovo Ordine Mondiale.

Se l’emergenza sanitaria ha causato danni incalcolabili, essa ha nondimeno il pregio di aver aperto gli occhi a tanti ciechi, di aver guarito tanti sordomuti, che tornano ad ascoltare e a parlare. Questa grazia deve essere per tutti noi un’occasione per saper valutare con uno sguardo soprannaturale quanto accade sotto i nostri occhi, scorgervi i principi ispiratori e gli scopi non dichiarati, denunciarne i responsabili e mettere in guardia i semplici, i quali giustamente si aspettano che siano i loro Pastori a dar loro salutari indicazioni, e non a spingerli nel baratro. E per capire quanto vere siano le parole del Signore: «Senza di me non potete fare nulla» (Gv 15, 5).

lifesitenews

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