Caricatura editorial que contrapone la devastación militar en Gaza con la acogida de migrantes en España, mostrando a un alto mando militar israelí frente a su propio reflejo
El ataque de un general israelí retirado contra España por la inmigración y Gaza revela un mal nacional más profundo: la convicción de que Israel puede dar lecciones de moral mientras se niega a afrontar su propia realidad.
Amir Avivi es el equivalente israelí del capitán B. H. Liddell Hart, el historiador y teórico militar británico del siglo XX. Avivi es fundador de Habithonistim (el Foro Israelí de Defensa y Seguridad), general de brigada reservista del cuerpo de ingenieros de combate y comentarista televisivo poco elocuente, cuya reputación, como la de muchos de sus compañeros oficiales, aumenta en los estudios de televisión con cada nueva guerra.
Pero el alcance de Avivi supera con creces el de los proyectiles de la artillería israelí. Un estratega de su nivel no puede limitarse a lo que ocurre en Gaza y el Líbano. Tiene una perspectiva mundial y mucho que enseñar al mundo ignorante, en particular a la atrasada Europa.
Presten atención: Avivi vio vídeos de migrantes marroquíes que entraban en territorio español y tiene un mensaje para ese país tambaleante. Españoles, hagan caso al experto Avivi: primero habla en español, lengua que conoce por los años que pasó en América Latina como hijo del diplomático Pinchas Avivi, para que incluso esos primitivos de Madrid puedan entenderlo. Después, en hebreo, Avivi explica que España es un «país basura».
¿Lo han entendido? Un israelí le está diciendo a España que es un país basura. Un general del Estado paria número uno del mundo, cuyo primer ministro es un hombre buscado, un Estado acusado de crímenes contra la humanidad y cuyo régimen supuestamente democrático amenaza con implosionar, da lecciones de moral a uno de los países más magníficos de Europa, con un patrimonio extraordinario y un presente que tampoco está nada mal. Los espejos de la casa de Avivi se rompieron; hace mucho que no puede verse en ellos. No queda conciencia de sí mismo; se perdió hace tiempo, junto con cualquier sentimiento de vergüenza.
Avivi: «Amigos, estamos presenciando el principio del fin de España. España es un país en decadencia. Antaño potencia europea, se ha convertido en un país del tercer mundo».
En su página de Facebook, Avivi afirma: «Amigos, estamos viendo el principio del fin de España. España es un país en decadencia… un país del tercer mundo. […] Europa está siendo conquistada, sencillamente conquistada desde todas partes. En todos los lugares donde hay un gobierno progresista “woke”, el país se convierte sencillamente en un país basura. Se vulneran las fronteras, hay inmigración descontrolada, pobreza y una economía destruida. […] Ese es el triste futuro del continente y también son muy malas noticias para los judíos que viven allí; ahora lo correcto es sencillamente que se levanten y vengan a Israel».
Un discurso visionario de un residente de la elegante localidad de Cesarea. Si Avivi no reflejara los sentimientos de tantos israelíes, sería para reírse. Pero hablaba en la jerga más israelí que existe. Así hablan los generales, y también los soldados desmovilizados en sus arrogantes viajes ultranacionalistas al extranjero después del servicio militar.
Hermano, somos los mejores: despreciamos al mundo entero y le damos lecciones de moral. Es una falta de conciencia propia, un provincianismo megalómano concentrado en un episodio patológico y presentado en un solo vídeo.
«Las imágenes apocalípticas que llegan de España son sencillamente inimaginables. Así es un gobierno de extrema izquierda: destruye los valores de un país de Europa occidental y lo convierte, en poco tiempo, en un país del tercer mundo y en una anarquía total».
Lo tiene todo. Por supuesto, desprecia a España por haberse atrevido a liderar la campaña contra el genocidio en Gaza. Un país cuyo carismático primer ministro habla de derecho internacional y de moral en relación con Israel está destinado a chocar con Avivi y con todos nosotros.
Así que, españoles, ya les enseñaremos a ustedes y a su país basura. Después de la venganza nacional que llevó a los israelíes a apoyar a Argentina en la final del Mundial contra España, llega el arma del día del juicio final: Avivi. Y, de paso, surge la oportunidad de sembrar miedo a los migrantes musulmanes y de arremeter contra el pensamiento progresista.
¿Y qué si ustedes tienen el Prado en Madrid? Nosotros tenemos el monumento al Cuerpo Blindado en Latrún. Ustedes tienen a Antoni Gaudí y nosotros la plaza Atarim de Tel Aviv. Ustedes tienen al Real Madrid y nosotros al Beitar Jerusalén. ¿Y qué si tienen a Federico García Lorca y a Pablo Picasso?
También se presenta la oportunidad de pedir a los judíos de Europa que emigren de inmediato. Abandonen ese continente que se hunde y vengan a un lugar cuyo futuro es un camino de rosas, un país prometedor, seguro, una democracia sólida que busca la paz y la prosperidad. Su futuro está aquí, hermanos judíos: en un país sin fronteras, que no sabe si la próxima guerra estallará esta semana o la siguiente; que maltrata a millones de súbditos no judíos; que tiene en su patio trasero uno de los regímenes más perversos y crueles del mundo, y que comete crímenes de guerra como pasatiempo, según dijo otro general del ejército israelí.
Queridos judíos, vengan a un país que destruye niños. Aquí estarán mucho mejor. Escuchen lo que Avivi tiene que decirles.
Gideon Levy, Haaretz,
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