Aquí hay una canción para ayudar a los desconcertados que creen que este último drama vergonzoso de Netflix es real y no una grosera distracción.
Cortesía de: MorganC000)
Analicen con atención lo que sucedió esta semana.
Provocaron al mundo entero con el "Príncipe Andrés arrestado".
Inyectaron la droga directamente en las venas de la gente. Mantuvieron a todos pegados a las pantallas, actualizando, repitiendo, rezando por una verdadera rendición de cuentas.
Y entonces llega el golpe al estómago:
No arrestado por delitos contra menores.
No por tráfico de personas.
No por lo que realmente importa a todos.
Una acusación burocrática y pulcra de "mala conducta en un cargo público", el tipo de acusación que grita control de daños.
Ese es el patrón.
Esperanza/desesperación. esperanza/desesperación en un goteo intravenoso, acelerada por el trauma en el que nadamos las 24 horas del día, los 7 días de la semana en teléfonos, televisión, líneas de tiempo, doomscrolling.
Porque la esperanza te dispara.
La desesperación te drena.
Y el latigazo te mantiene sugestionable.
Es la receta psicológica exacta utilizada para erosionar las defensas naturales de la mente contra el control mental, las que hacen que las personas sean difíciles de programar.
Esto no es caos.
Es calibración.
Es condicionamiento.
Es por diseño.
Sin héroes, sin halos, fin del hopium (Fuente: EscanorReloaded)
DEJA DE CREER EN LA FICCIÓN DE LOS MEDIOS
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