El 15 de diciembre de 2025, en el Senado, Vincent Peillon declaró que «Libertad, Igualdad, Fraternidad» procedía de la «República de los Hebreos» y de la ley mosaica. Se apoya en un rabino liberal, Louis-Germain Lévy, autor de un texto publicado en 1904, para presentar una filiación intelectual entre judaísmo liberal, laicismo y espíritu cívico.
«El lema republicano libertad, igualdad, fraternidad, a sus ojos, procede directamente de la República de los Hebreos y de la ley mosaica. [Nota: La Ley mosaica es el conjunto de preceptos dados por Moisés al pueblo judío, consignados en la Torá (los cinco libros de Moisés o Pentateuco). ]»
La frase fue pronunciada por el bisnieto del rabino alsaciano Félix Blum, Vincent Peillon (antiguo ministro de Educación nacional), el lunes 15 de diciembre de 2025, en el Palacio de Luxemburgo (Senado) situado en el distrito 6 de París, en la sala Clemenceau, durante el coloquio «Laicidad, religiones y judaísmo», con la presencia del presidente del Senado Gérard Larcher y el patrocinio del senador Roger Karoutchi.
En el cartel de los oradores anunciados figuran, entre otros, Delphine Horvilleur (escritora y rabina), la socióloga Dominique Schnapper (presidenta del Conseil des sages de la laïcité, judía), Bruno Karsenti (filósofo, judío), Frédéric Dabi, Yonathan Arfi (presidente de la CRIF), Claude Czechowski (Vicepresidente de Judaísmo en Movimiento), así como varios líderes religiosos e intelectuales (lista no exhaustiva). El intercambio es animado por la periodista de BFMTV Ruth Elkrief (nieta del rabino jefe de Jerusalén, Chalom Messas).
Vincent Peillon revela el secreto "en nombre de la República"
El ex ministro Peillon anuncia muy rápidamente que no presenta una tesis personal de la nada, sino que se basa en un texto fechado y un autor identificado. Dice querer hablar del rabino intelectual: Louis-Germain Lévy, y de un pequeño libro publicado en 1904.
Sitúa el momento histórico: después del caso Dreyfus, en un período en que la República busca una base moral común, incluso antes de la ley de 1905.
El papel de Louis-Germain Lévy: la "religión laica" ya tendría un nombre
Vincent Peillon resume a continuación la tesis que atribuye a Louis-Germain Lévy: la República buscaría una "religión laica" (en el sentido de un fundamento común) y este recurso existiría ya.
«La República desde la Revolución francesa se busca una religión, no la tiene. Esta religión (...) existe y se llama judaísmo.»
Según Vincent Peillon, Louis-Germain Lévy desempeñó el papel de un teórico del judaísmo liberal que en 1904 propuso al mundo republicano una lectura del judaísmo como recurso moral, jurídico y cívico compatible con la laicidad y la democracia modernas.
1.Primacia de la ley
«No obedezco a nadie porque obedezco la ley.»
2.Cultura del estudio y el debate (en lugar de dogma y clero)
«Nos gusta el estudio, (...) la contradicción, (...) la argumentación y no tenemos dogma, ni teología, ni clero.»
3.Dimensión social (condonación de deudas, reparto de riquezas y tierras)
«En las leyes de Moisés y la República de los Hebreos, la idea de que hay que compartir las riquezas, condonar las deudas y repartir las tierras.»
La frase viral llega al final de una secuencia en la que Peillon relata la lectura de Lévy (y de los pensadores que moviliza).
«El lema republicano libertad, igualdad, fraternidad, a sus ojos, procede directamente de la República de los Hebreos y de la ley mosaica.»
¿Quién es Louis-Germain Lévy, el rabino del que habla Peillon?
Louis-Germain Lévy (1870-1946), rabino intelectual activo en el judaísmo liberal, es el autor de un libro publicado en 1904 titulado “Una religión racional y laica. La religión del siglo XX”. También se apoya, en su reflexión, en la obra de Maimónides.
Es el creador y el primer rabino de la primera sinagoga liberal en Francia, la Union libérale israélite de France (ULIF), fundada en 1907 e instalada en 24 rue Copernic en París (conocida como sinagoga de Copernic). En su obra y acción, defiende la idea de que el judaísmo, religión eminente, debe adaptarse al pensamiento contemporáneo para convertirse en la religión del siglo XX. Se inspira en particular de Hyacinthe Loyson, sacerdote católico excomulgado, cercano a la francmasonería, a los protestantes y a los judíos liberales. Loyson se casará y finalmente se adherirá a la antigua iglesia católica (cercana al anglicanismo en algunos aspectos).
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Una religión racional y laica: la religión del siglo XX, Lévy Louis-Germain (1870-1946).
Estas palabras que matan a la Iglesia... y a Cristo
Recordemos a nuestros lectores las palabras de Vincent Peillon en 2010:
«Toda la operación consiste bien, con la fe laica, en cambiar la naturaleza misma de la religión, de Dios, de Cristo, y en derribar definitivamente a la Iglesia» (Vincent Peillon, Une religion pour la République, Seuil, 2010, p. 277).
Pierre Lellouche Antiguo ministro, diputado de París, durante el Coloquio «El futuro de la democracia» en el Centro Europeo del Judaísmo (CEJ), el 13 de mayo 2025:
"La preparación de la ley de 1905 fue una violencia sin precedentes. La República literalmente se sentó sobre la Iglesia y la aplastó porque tenía el poder. Para que la República se estableciera de manera duradera, fue necesario romper con la Iglesia católica, y así se hizo: fue nacionalizada. Ni siquiera hablo de las violencias cometidas durante durante la Vendée, cuando hubo 300.000 muertos en el oeste de Francia, donde se ataron los párrocos y las monjas desnudas para arrojarlas al Loira, se ejecutó a los bebés. Deberían leer los informes del general Turreau, que relatan cómo se aplastó a los combatientes de la resistencia en el oeste de Francia. Pero luego, durante la redacción de la ley, los monjes fueron expulsados por la fuerza de los monasterios. Quienes no firmaron, quienes no se sometieron a la República, fueron expulsados. Muchos se marcharon al extranjero.
Laicidad de geometría variable
Nota: este coloquio debería haber señalado con el dedo el acontecimiento más grave en materia de atentado contra la laicidad en los últimos años: el encendido de la primera vela de Ja¡anucá en el seno mismo del Elíseo, en diciembre de 2023, en presencia del Presidente de la República Emmanuel Macron. Este gesto, disfrazado de símbolo contra el antisemitismo, fue percibido por los franceses como una ceremonia religiosa oficial en el palacio de la República, violando el principio de neutralidad del Estado enunciado por la ley de 1905. Y qué decir del doble rasero respecto al judaísmo que goza de autorizaciones para celebraciones públicas espectaculares, como las iluminaciones anuales de Janucá en el Campo de Marte, frente a la Torre Eiffel: una menorá gigante (hasta 25 metros de altura en 2025), montada sobre plataformas con iluminación profesional,sistema de sonido, iluminación intercontinental sincronizada entre París, Jerusalén (Muro de las Lamentaciones) y Nueva York mediante transmisión en directo por satélite en una pantalla gigante, conciertos jasídicos y música festiva? Estos eventos, organizados por asociaciones como Beth Lubavitch, atraen a miles de personas y dejan una profunda huella en los espacios públicos parisinos, justo cuando Ruth Elkrief publicó una columna el 7 de diciembre de 2025 en Le Parisien titulada «Por qué los belenes navideños no tienen cabida en los espacios públicos». Una reflexión.