- Las herramientas de inteligencia artificial de Palantir fueron fundamentales para una operación militar israelí letal en el Líbano.
- Los sistemas de la empresa permitieron apuntar automáticamente a Gaza y están acusados de atacar a civiles.
- En una operación de 2024 se utilizaron buscapersonas manipulados para matar y mutilar, incluso a niños y civiles.
- Los expertos de la ONU condenan estos actos como potenciales crímenes de guerra y violaciones del derecho internacional.
- Esto marca la exportación global de tecnología bélica probada en poblaciones ocupadas.
Una impactante nueva biografía ha revelado la participación directa de una poderosa empresa tecnológica estadounidense en una de las operaciones militares más brutales y poco convencionales de Israel. La revelación expone cómo la tecnología de vigilancia moderna se está utilizando como arma contra la población civil, lo que plantea graves cuestiones éticas y legales que el mundo ya no puede ignorar.
Según la biografía "The Philosopher in the Valley: Alex Karp, Palantir y el auge del Estado de vigilancia", de Michael Steinberger, el software y los servicios de Palantir, la empresa de minería de datos cofundada por Alex Karp, fueron fundamentales para las acciones militares israelíes en el Líbano en 2024. El libro afirma que, tras el inicio de la guerra en Gaza en octubre de 2023, la demanda israelí de las herramientas de Palantir se disparó. "La demanda de asistencia de Palantir fue tan grande que la empresa envió un equipo de ingenieros desde Londres para ayudar a los usuarios israelíes a conectarse", escribió Steinberger.
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Esta colaboración dio frutos letales en septiembre de 2024, durante lo que Israel denominó la Operación Grim Beeper. Durante dos días, miles de buscapersonas y walkie-talkies utilizados por miembros de Hezbolá y sus socios explotaron en todo el Líbano. Los dispositivos, que Israel había infiltrado en la cadena de suministro, mostraban mensajes de "Error" y vibraban con fuerza para atraer a la gente antes de detonar. Los ataques mataron a 42 personas, incluidos niños, y dejaron a más de 3.400 heridos, muchos de ellos con lesiones que les cambiaron la vida en los ojos, la cara y las manos.
Una nueva y aterradora guerra
Expertos de las Naciones Unidas condenaron rápidamente los ataques con buscapersonas, calificándolos de "aterradora" violación del derecho internacional. La Relatora Especial de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese, acusó por separado a Palantir de proporcionar tecnología de inteligencia artificial utilizada en la guerra de Israel contra Gaza. En un informe de julio de 2025, detalló que los sistemas de Palantir permitían la "toma de decisiones automatizada" en el campo de batalla y solicitó investigaciones contra ejecutivos corporativos por complicidad en crímenes internacionales.
El coste humano de esta guerra tecnológica es visceral y duradero. Los sobrevivientes entrevistados por The Associated Press diez meses después son fácilmente identificables por la ausencia de ojos, rostros con cicatrices y manos sin dedos. Sarah Jaffal, de 21 años, una civil que recogió el busca de un familiar, ha sido sometida a 45 cirugías. "Me sentí como en un remolino", dijo sobre la explosión. Hussein Dheini, de 12 años, perdió un ojo, las yemas de los dedos y le volaron los dientes. Su abuela le recogió la punta de la nariz del sofá.
El laboratorio palestino se globaliza
Este episodio no es una anomalía, sino el resultado de una estrategia de larga data. Durante décadas, Israel ha utilizado los territorios palestinos ocupados como laboratorio de tácticas de vigilancia y control demográfico, comercializando posteriormente estas herramientas de eficacia probada en combate a nivel mundial. La profunda participación de Palantir demuestra la fluidez con la que Silicon Valley ha adoptado este modelo, combinando el lucro con la guerra perpetua. Como señaló un analista del tráfico ilícito de armas, ningún otro país productor de armas se atrevería a mostrar imágenes reales de civiles siendo atacados en su estrategia de marketing; sin embargo, Israel opera al margen de estas normas.
La alianza entre una importante empresa tecnológica estadounidense y una nación acusada de apartheid y crímenes de guerra representa un profundo fracaso moral. Ilustra un mundo donde la eficiencia algorítmica prevalece sobre la humanidad, y donde las juntas directivas de las empresas en Londres y Tel Aviv pueden permitir acciones que los relatores de la ONU califican de posibles crímenes de guerra. Cuando el exdirector de la CIA, Leon Panetta, afirma que dicha operación es "una forma de terrorismo", la gravedad de la alianza se pone claramente de manifiesto.
La historia de la Operación Grim Beeper es una advertencia. Muestra cómo las herramientas de la era digital, desarrolladas en nombre de la seguridad y la innovación, se están desplegando para perpetrar una violencia aterradora con precisión clínica. Las cicatrices en los sobrevivientes del Líbano son un testimonio permanente de una nueva y perturbadora forma de guerra, donde las empresas tecnológicas se han convertido en combatientes activos. A medida que estas alianzas se profundizan, la arquitectura misma de un futuro libre y ético se ve comprometida, línea de código a línea.
Las fuentes de este artículo incluyen:
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