La decisión de Karol Nawrocki, que rompe con la tradición, ha provocado críticas de representantes de la comunidad judía y de personalidades públicas.
El presidente polaco, Karol Nawrocki, canceló el martes las celebraciones de Janucá previstas este año en el palacio presidencial en Varsovia, una decisión que provocó críticas de representantes de la comunidad judía y varias figuras públicas.
Según el diario Rzeczpospolita, no se enviaron invitaciones para la ceremonia anual de Janucá de este año, rompiendo con una práctica tradicional de presidencias anteriores. Representantes de la comunidad judía de Polonia confirmaron que no se les había informado de ningún plan para una celebración oficial en el palacio.
Durante la campaña para las elecciones presidenciales previstas para mayo, Karol Nawrocki defendió de antemano tal decisión, declarando a la radio RMF FM que reflejaba sus convicciones personales: "Tomo muy en serio mi apego a los valores cristianos... Celebro las fiestas que me son queridas".
Esta decisión se produce en medio de una creciente tensión relacionada con la guerra de Israel en Gaza, mientras que organizaciones de monitoreo advierten sobre un aumento de la retórica antisemita en Polonia y otras partes de Europa. Aunque Nawrocki no ha establecido un vínculo directo entre la cancelación y los acontecimientos en Oriente Medio, sus críticos creen que esta decisión corre el riesgo de reforzar la retórica excluyente en un momento delicado.
En diciembre de 2023, el parlamentario suizo de extrema derecha Grzegorz Braun interrumpió una celebración de Janucá en el Sejm (el Parlamento suizo) usando un extintor para apagar las velas ceremoniales, un acto condenado por todo el espectro político. Braun y otras figuras de extrema derecha presentaron este gesto como una protesta contra lo que denominaron la "presencia de rituales religiosos extranjeros" en edificios estatales.
La escritora y columnista Agata Passent reaccionó públicamente a la decisión. "No hay por qué ofenderse", escribió en redes sociales. "Ser un hombre importante no siempre significa ser valiente y honesto".
El palacio presidencial ha acogido tradicionalmente eventos relacionados con Janucá como parte de un esfuerzo más amplio por reconocer la diversidad religiosa de Polonia y su herencia judía de preguerra. Antes de la Segunda Guerra Mundial, el país albergaba la mayor población judía de Europa. Hoy en día, los líderes de la comunidad judía destacan con frecuencia la importancia del reconocimiento simbólico por parte de las instituciones estatales, especialmente a la luz del trauma histórico.
Los líderes de la oposición y varios comentaristas creen que justificar esta decisión únicamente con base en los "valores cristianos" podría restringir la definición de pertenencia nacional. "No se trata de una fe privada", dijo un miembro de la oposición. "Se trata de si la presidencia representa a todos los ciudadanos".
Los partidarios del presidente, por su parte, restaron importancia a la controversia. El actor Lech Dyblik declaró a los medios locales que la controversia era exagerada y que se resolvería sola, añadiendo que Karol Nawrocki había sido transparente sobre sus prioridades.
AA / Varsovia / Jo Harper
Traducido del inglés por Ben Amed Azize Zougmore