Nuevos datos confirman: la seguridad de la aviación sigue en riesgo.
En una entrevista reciente, el epidemiólogo Nicolas Hulscher, fideicomisario de la Fundación McCullough, habló con el Dr. Kevin Stillwagon —profesor de inmunología, osteópata y… capitán durante 33 años— sobre el número de muertes y discapacidades laborales entre la tripulación de vuelo desde el inicio de las campañas de vacunación contra el Covid.
Las cifras que presenta son alarmantes. Según Stillwagon, las muertes antes de la jubilación han aumentado un 40 % desde que comenzó la vacunación en 2021. Stillwagon obtuvo sus datos basándose en registros oficiales, cuando estaban disponibles, pero también de una colección de avisos de defunción.
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Según sus observaciones, las inyecciones dañan los sistemas vascular y neurológico, provocando miocarditis, ataques epilépticos, confusión mental y accidentes cardíacos repentinos que amenazan directamente la seguridad del vuelo.
De los datos que recogió se observa también que:
Las incapacidades laborales de larga duración se han triplicado. Lamentablemente, la FAA (Administración Federal de Aviación) dejó de registrar las estadísticas de incapacidad laboral en 2022, lo que dificulta el seguimiento de la salud del personal de aerolíneas con enfermedades profesionales.
Los cuasi accidentes también se han disparado: de un solo cuasi choque al año antes de 2021 a 28 casos en el Aeropuerto Internacional de Washington. Se trata de eventos en los que dos o más aeronaves se acercan peligrosamente a la colisión, pero no llegan a hacer contacto. Estos incidentes se registran y analizan porque representan un riesgo potencial significativo para la seguridad. En la mayoría de los casos, se deben a fallos humanos: falta de conocimiento de la situación, problemas de comunicación o coordinación entre pilotos, controladores aéreos u otras partes involucradas en los aspectos operativos del vuelo.
Porque, a pesar de que todo está monitorizado en tiempo real, lo único a lo que no se presta atención en la cabina es a su personal.
Estos nuevos datos confirman que las vacunas de ARNm han desencadenado una crisis sanitaria que amenaza directamente la seguridad de la aviación.
Kevin Stillwagon presenta una serie de propuestas para abordar esta terrible situación:
- Prohibir todo tipo de inyecciones basadas en ARNm para tripulaciones de vuelo y controladores de tráfico aéreo.
- Abrir la posibilidad de notificación espontánea de problemas de salud a la tripulación de vuelo, sin que ello perjudique su empleo.
- Reanudar el mantenimiento de estadísticas de salud de los pilotos a través de los registros de la FAA.
- Establecer un protocolo de evaluación del riesgo cardíaco.
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Los pilotos no son prescindibles. Son la columna vertebral del transporte global. Considerarlos como "cajas negras" —para ser estudiados solo en caso de desastre— es imprudente e insostenible.
Así que ahora es el momento de actuar: prohibir las inyecciones de ARNm en la aviación, implementar una estratificación rigurosa del riesgo cardíaco, restablecer el seguimiento de datos de discapacidad y proteger a los pilotos que reporten problemas de salud. La vida de los pasajeros, las tripulaciones y la integridad de los viajes aéreos dependen de ello.
En Europa, el riesgo para el personal de las aerolíneas también se ha planteado: pilotos de varios países han emprendido acciones legales uniéndose al proceso de Frédéric Baldan contra Ursula von der Leyen, iniciado en el contexto del SMSgate. El sitio web «Navegants libres», que difunde la denuncia presentada por Diane Protat, publica testimonios esclarecedores, en particular sobre problemas cardíacos y miocarditis. Cabe recordar que se trata de una categoría profesional sujeta a seguimiento médico regular.
Senta Depuydt
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