Un estudio multinacional vincula las vacunas de ARNm con un aumento alarmante de muertes inexplicables
Basándose en informes de autopsias, estudios genéticos y datos globales, los científicos advierten que las vacunas de ARNm contra el COVID-19 podrían estar provocando un aumento alarmante de muertes inexplicables. El patrón es global y va en aumento.
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Una nueva y explosiva revisión médica advierte que las vacunas contra la COVID-19, especialmente las inyecciones de ARNm, están alimentando silenciosamente un aumento de “muertes repentinas no naturales”, que afectan incluso a personas jóvenes y sanas sin señales de advertencia previas.
Los investigadores hacen sonar la alarma de una “bomba de tiempo” ya que personas vacunadas contra el Covid que parecen sanas siguen muriendo repentina e inesperadamente.
El equipo de investigación multinacional estuvo dirigido por el Dr. Sakshitha Potluri del Instituto Prathima de Ciencias Médicas de la India.
Reunieron estudios revisados por pares, datos de vigilancia global, informes de autopsias e investigación genética.
Su conclusión es explosiva: estas vacunas pueden provocar fallos cardíacos y cerebrales superpuestos que terminan en un colapso instantáneo y fatal.
El artículo del estudio revisado por pares fue publicado en la revista médica Cureus.
El estudio revela que las inyecciones de ARNm se propagan rápidamente por el cuerpo y “atacan” órganos vitales.
Una vez inyectada, la proteína espiga de la vacuna puede penetrar profundamente en el sistema cardiovascular, explican los investigadores.
Desde allí, puede cicatrizar el músculo cardíaco, inflamar los vasos sanguíneos, alterar el ritmo eléctrico del corazón y liberar coágulos microscópicos que obstruyen la circulación.
En algunos casos provoca miocarditis, accidentes cerebrovasculares o arritmias mortales.
Observan que el daño es del tipo que no deja tiempo para una intervención médica.
Sin embargo, esto no es una especulación.
Los informes de autopsias de varios países han confirmado casos en los que individuos “vacunados”, muchos de ellos jóvenes y atléticos, murieron repentinamente por una inflamación del corazón directamente relacionada con la inyección.
Estudios poblacionales masivos han detectado un aumento pronunciado en las muertes súbitas inexplicables dentro del mes posterior a la “vacunación” con ARNm.
En Tailandia, los investigadores descubrieron un giro genético.
Descubrieron que las personas portadoras de ciertas variantes del gen SCN5A parecen tener un riesgo drásticamente mayor de sufrir alteraciones fatales del ritmo cardíaco inmediatamente después de recibir la vacuna.
Sin embargo, las señales de peligro están en todas partes.
Las muertes por miocarditis se están acumulando.
Los informes sobre coágulos sanguíneos, accidentes cerebrovasculares y arritmias letales posteriores a la vacuna están aumentando vertiginosamente.
Millones de personas viven actualmente con potenciales “bombas de tiempo” en sus sistemas cardiovasculares, y la mayoría ni siquiera lo saben.
Las vías biológicas están bien documentadas.
La proteína espiga puede imitar a las proteínas humanas, provocando que el sistema inmunológico ataque el tejido cardíaco del propio cuerpo.
Los componentes residuales de la vacuna pueden permanecer en el cuerpo y provocar una inflamación a largo plazo.
La activación plaquetaria puede provocar coágulos repentinos y catastróficos.
Todos estos factores pueden converger sin previo aviso y convertir un latido cardíaco saludable en uno fatal.
Sin embargo, los funcionarios de salud siguen insistiendo en que “no hay evidencia” de una conexión, incluso cuando los datos se acumulan cada mes.
Los autores de esta nueva revisión advierten que descartar el vínculo demasiado pronto podría costar innumerables vidas, especialmente entre personas más jóvenes y por lo demás sanas, que son las que más tienen que perder.
Piden pruebas genéticas urgentes, seguimiento de seguridad en tiempo real y transparencia total sobre las muertes posteriores a la vacuna.
Sin ella, la oleada de muertes súbitas podría seguir creciendo a plena vista, mientras los responsables miran para otro lado.
Frank Bergman
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