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17 février 2014 1 17 /02 /février /2014 10:08

- En esta entrada voy a hablar del papel de la Orden de los Jerónimos en la manipulación de la vida de la élite social de este país a través del célebre “Colegio del Pilar”, del vínculo satánico entre ambos, y del de éste mediante la primera con el mundo del poder.

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Escudo cardenalicio de la Iglesia de San Jerónimo el Real en Madrid. Escudo de la Orden de San Jerónimo

Uno de los principales focos del mal a nivel mundial es la Orden de los Jerónimos. Los jerónimos se definen a sí mismos como una orden “humilde y contemplativa”, pues son muy pocos, pobres, no tienen negocios (por supuesto, que se sepa), y además tienen pocos centros activos, además de que a lo largo de la historia han recibido numerosos favores inexplicables por parte de la élite como para justificar su “humildad”, incluyendo la venia papal para la restitución de la orden tras su arruinamiento, algo anómalo para una rama aparentemente tan insignificante. Sin embargo este bajo perfil de la orden es pura fachada, pues entre sus miembros se hallan algunos de los primeros pensadores de renombre destinados en Indias, así como varios “santos” destacables. Como se puede ver, son pocos, pero eficientes. Los Jerónimos compensan su aparente austeridad económica y su limitado personal con la inmensa influencia intelectual y política que sus miembros han ejercido de manera solapada. La Orden de los Jerónimos está de hecho sumamente ligada a la corona española, y yo digo que son en realidad, probablemente la orden más satánica (junto al concilio negro de la cúpula jesuita) que hay ahora mismo en todo el mundo (o por lo menos, fuera del Vaticano). Dado que como ya he demostrado, la dinastía borbónica es la más pura del mundo de la élite internacional, la Orden de los Jerónimos es de hecho prácticamente lo mismo que fuera en su día el Priorato de Sion. Éste sigue por supuesto existiendo, pero en mi opinión, la Orden de los Jerónimos encarna crípticamente la línea más dura. A finales del siglo XV los Reyes Católicos ordenaron construir en Madrid un monasterio para ellos donde también se pudiera alojar la Familia Real. Según reconocía el célebre Cardenal Cisneros en el año 1516, cuando escribía acerca de aquel lugar entonces destacado, la corte siempre se reunía en el monasterio de los Jerónimos, que obraba como una especie de sede de gobierno irregular, pues en ella se congregaban numerosos caballeros junto con principales miembros de la realeza. ¡Incluso disponía de sus propias tribunas! Más que una iglesia era una especie de congreso. Los Jerónimos… ¿una “orden contemplativa y humilde”? Seguro. En 1528 Carlos I de España y V de Alemania (fundador del Imperio Español) convocó a las cortes en el monasterio de los Jerónimos, siendo allí donde se declaró a Felipe de Habsburgo (quien luego se identificaría con el rey Salomón) Príncipe de Asturias, jurándole como sucesor y heredero. De hecho, el propio Carlos se acabó haciendo miembro de la orden, para retirarse a vivir en el monasterio de Cuacos de Yuste. A continuación, quien fuera el rey Felipe II llevó a cabo, en el siglo XVI, la ampliación de la estancia conocida como Cuarto Real, los aposentos del rey junto a la capilla, el cual sentaría la semilla del futuro Palacio del Buen Retiro, construido por Felipe IV (“el rey planeta”). El Cuarto Real se hallaba al lado de la zona del capellán, al igual que también lo estaban las estancias reales en el Monasterio de El Escorial (que como ya se ha dicho, fue concebido como un enclave satánico construido a imagen y semejanza del Templo de Salomón). Posteriormente, Felipe IV, el monarca más poderoso de la tierra en el siglo XVII, hizo del complejo el centro de la vida cortesana. En el templo tuvo lugar la jura como heredero del príncipe Baltasar Carlos de Austria, quien murió antes de tiempo sin dejar descendencia. A pesar de todo, durante la Guerra de la Independencia entre los reductos de la España ocupada y el Imperio de Napoleón Bonaparte en 1808, el monasterio y el Palacio del Buen Retiro sufrieron graves daños. En aquel momento, el luego despótico rey Fernando VII (“el rey felón”) conservó el monasterio transformándolo en cuartel de artillería. Años más tarde, el marido de la reina Isabel II encargó demoler el complejo del palacio-monasterio, a pesar de lo cual, por alguna inexplicable razón, no sólo conservó la iglesia sino que además la ordenó restaurar. Lo único que queda del viejo palacio son el Casón del Buen Retiro y el Salón de Reinos, ahora empleados como atracciones turísticas. Sin embargo la Iglesia de los Jerónimos luce incluso mejor que el primer día. Actualmente, la zona del patio interior del viejo monasterio pertenece al Museo del Prado (que es uno de los más importantes del mundo), pero la iglesia, aunque de nuevo tuvo que ser restaurada, continúa activa. La Iglesia de los Jerónimos fue donde se ofició la boda de Alfonso XIII en 1906, el último día de mayo, mes dedicado por la Iglesia Católica a la “Reina del Cielo”, nombre que en realidad no procede de la “Virgen María” sino que era el significado de “Ishtar”, la famosa diosa babilónica. El 27 de noviembre de 1975 el cardenal Vicente Enrique y Tarancón ofició “la misa votiva del Espíritu Santo”, que es en realidad el equivalente a una ceremonia de coronación, pero en lugar de con un carácter de estado, más bien simbólico, es decir, esotérico, del rey Juan Carlos I de Borbón (heredero de las dos ramas del linaje de Anjou-Sicilia, y por tanto, merovingio puro y Rey de Jerusalem, es decir, de Babilonia), una vez más, en la Iglesia de los Jerónimos.

En 1907 la Orden de María, fundada por el padre francés Guillaume Joseph Chaminade, fundó un pequeño colegio privado en un apartamento al que acudieron de pronto rápidamente una gran cantidad de estudiantes. Éste es conocido como el Colegio de Ntra. Sra. del Pilar. En 1921 adquirieron de manera sospechosamente oportuna (el lugar iba para una obra benéfica, pero la dueña “murió sin dejar testamento”) el edificio sobre el cual se asienta el actual colegio, el cual fue sin embargo ampliado con el tiempo para llegar a ser lo que es hoy en día. Los marianistas llegaron a hacerse con toda la manzana que se halla entre las calles Goya, Serrano, Príncipe de Vergara, y don Ramón de la Cruz, en pleno corazón del barrio de Salamanca. El lema del Pilar es “la verdad os hará libres”. Inefable, pues es el lugar más hipócrita que he conocido. La cuestión es que en este colegio fueron adoctrinadas algunas de las personalidades más influyentes del panorama español, todo cuando el Pilar no ocupa ningún puesto alto de valoración como centro educativo. Sí, he dicho adoctrinar, aunque ellos nieguen esto, pues al fin y al cabo lo que caracteriza al adoctrinado es no saber que lo es. Yo fui un adoctrinado, y por tanto sé de qué hablo. Pero lo cierto es que el Pilar es el colegio (o al menos uno de ellos) de la élite española. Destaca ver como de él han emergido misteriosamente algunos de los principales líderes políticos de este país, tanto de la izquierda como de la derecha dominantes. Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del interior del cuando salió a la luz el caso GAL (terrorismo de estado demostrado y condenado en los tribunales), así como con el caso Faisán, un escándalo relacionado con una filtración de información de una operación policial contra la banda terrorista ETA justo cuando ésta estaba a punto de ser desarticulada, la cual permitió a la banda sobrevivir, y salió de su ministerio, fue estudiante del Pilar (la verdad te hará libre, Fredo). José María Aznar, esposo de Ana Botella (satánica Illuminati, además de arribista que se vale del tráfico de influencias), quien conspiró para llevar a cabo la intervención ilegal de Banesto para destruir a Mario Conde por ser un peligro para los intereses del sistema, y presidente del gobierno de España que formó el funesto triunvirato con Tony Blair y George Bush implicando al país en la ilegal guerra de Irak, así como responsable de la obstaculización de la investigación del 11-M, también fue alumno del Pilar. Del mismo ha salido igualmente un gran número de personas relacionadas con el poder o la influencia social. Algunos de los ejemplos más destacados son Alberto Alcocer y Alberto Cortina (los famosos “Albertos”), los infames estafadores que se han valido del sistema podrido para destruir a todo aquél que se opusiera a sus intereses. Fernando Savater, filósofo de profesión (imagínense), y uno de los principales promotores de la infame “Educación para la Ciudadanía”, una inmoral asignatura que se propone adoctrinar a los alumnos en una forma moderna de pseudo-ética que busca pervertir los valores más fundamentales, también “estudió” (en realidad no lo hizo) en el Pilar. Haciendo un apunte, algunos ejemplos de lo inaceptable que resulta esta asignatura desde el punto de vista deontológico los puedo tomar de exámenes que yo mismo estuve obligado a hacer. Recuerdo que una pregunta decía: “¿por qué están las Naciones Unidas legitimadas por la ‘razón cordial’?”. Por supuesto, nadie contemplaba siquiera la mera posibilidad de que no lo estuvieran. Si se te ocurría decir esto, tenías un suspenso. Recuerdo también una pregunta que decía “¿por qué son legítimos los principios desarrollados por los Ilustrados?”. En aquella ocasión me rebelé y respondí: “no lo sé, no conozco a esos señores”. Por cierto que, “Ilustrados”, quiere decir lo mismo que “Illuminati”. Otro agravio contra el derecho al libre albedrío (el cual incluye, no olvidemos, la expresión del mismo), lo tenemos en la pregunta “¿por qué las personas no pueden vivir individualmente al margen de la sociedad?”. No sé yo… ¿porque el Nuevo Orden Mundial no permite que así sea? Pero volvamos al Pilar. Como decía, el colegio está muy relacionado con las altas esferas del poder, algo que podemos ver al descubrir que, tanto J. L. Malo de Molina (malo, malo), director del Banco de España (Banco Central Rothschild) que estuvo detrás de la destrucción de Mario Conde, como Javier Solana, satanista relacionado con el asesinato de las niñas de Alcasser, anteriormente secretario general de la OTAN de los sionistas (sí, los mismos que van por ahí matando niños con fines fascistas) y vicepresidente de la Comisión Europea no elegida democráticamente (también de los Rothschild), como Ignacio Camuñas, miembro de las infames Naciones Unidas de Rockefeller, de la RAE (también sumamente influida por los jerónimos), así como fundador y presidente del Partido Demócrata Popular (precursor del actual Partido Popular, el principal partido de la derecha española, corrupto hasta las trancas), cuya familia está involucrada en negocios sucios, además de ser un verdadero sinvergüenza (y sé bien de qué hablo, pues es tío mío), han sido todos alumnos del Pilar. El actual ministro de educación del gobierno del Partido Popular, Ignacio Wert, considerado como el peor ministro de esta legislatura (muchas de sus medidas y declaraciones resultan inaceptables), también fue estudiante del Pilar. El conocido músico Javier Krahe, un importante satanista, fue otro de sus alumnos. Conozco personalmente a una mujer muy cercana a los Krahe, que me contó lo monstruoso y mala persona que era Javier, quien al parecer sumió a su propia hermana en la droga abandonándola a su suerte, quien solía además incurrir en un comportamiento sumamente agresivo y sexual. El aristócrata español Luis Gómez-Acebo, marido de la infanta Pilar de Borbón, del linaje babilónico más puro de Europa (satánica, pues), también estudió allí. Políticos, diplomáticos, juristas, empresarios, académicos, y periodistas, todos ellos de gran influencia, ocupan una lista interminable de antiguos alumnos del Pilar. Pero sin embargo, probablemente el más interesante de todos sea el cínico y repipi “académico de la lengua española” que en los últimos años se ha dedicado a masacrar la misma, Luis María Ansón, quien después de haber sido convenientemente adoctrinado en el lugar pasó a ser uno de los principales manipuladores de la opinión pública (el creó los diarios de derechas “ABC” y “La Razón”, y suele ser columnista de “El Mundo”). Pero lo más relevante es que Ansón llegó a formar parte del ya disuelto Consejo Privado del Conde de Barcelona, o sea, uno de los principales lugartenientes de Don Juan de Borbón, padre del actual rey de España, y rey en el exilio durante el régimen franquista. La ya citada hipocresía de Ansón ha quedado de manifiesto cuando el autor José García Abad le ha acusado en su reciente libro sobre la vida de Don Juan, de haber ocultado ciertas intrigas de la vida del destronado rey. Nada nuevo bajo el sol, pues cómo no iba Ansón a ocultar dichas intrigas, cuando él estuvo en el centro de las mismas. En otras palabras, Ansón, estudiante del Pilar, formó parte del círculo íntimo del linaje Borbón. Él fue por tanto, por así decirlo, el equivalente a un miembro del Priorato de Sion. Posteriormente Ansón pasó a la presidencia de la Real Academia Española, cuya se erige sobre lo que fue la Cámara Real del monasterio de los jerónimos, la cual se encuentra justo al lado de su actual iglesia. Esto establece claramente (aunque sea de manera circunstancial), el vínculo entre el Colegio del Pilar, la Orden de los Jerónimos, y el linaje borbónico, identificando así igualmente a la orden como un nuevo Priorato. En base a esto, pero también a razones que ya se verán más adelante, cuando demuestre de manera efectiva tanto la influencia de los jerónimos en el Pilar, como el papel de éstos como principal organización satánica del país, es como podemos saber que el hipócrita Luis María Ansón es en realidad un iniciado satánico de alto grado, y por tanto, uno de los principales manipuladores del poder, así como un auténtico soberbio y un pervertido. Cualquiera con una mínima capacidad de inferencia podrá olfatear el hedor cobarde, envidioso, y pendenciero que desprende este tipo. Por supuesto, a pesar de todo, no se trata de generalizar ni de globalizar: algunas personas respetables también fueron alumnas del Pilar. Juan Abelló, el empresario y farmacéutico inventor del Frenadol, personaje un tanto excéntrico a la par que cómico, así como socio y amigo de Mario Conde, fue alumno del Pilar. Fernando Sánchez Dragó, uno de los pocos periodistas en los que confié lo suficiente como para mandarle la primera copia de mi demostración de los Protocolos de los Sabios de Sion, quien ha denunciado valientemente la manipulación del “holocausto”, también lo fue. D. Luis Llopis, que es amigo de mi padre, edita del blog “Corrupción Global”, donde se ha dedicado a denunciar la conspiración del poder, incluyendo los masones, los Illuminati, el Club Bilderberg, y los Rothschild, fue también alumno del Pilar. De hecho, no sería capaz de decir que estudiar en el Pilar equivalga a ser “de los malos”, pues gran parte de mi familia, incluyendo mi padre, ha estudiado ahí. Con todo, aún predomina en aquel lugar una hostil cultura de la prepotencia y de la “doble moral”. En última instancia, el Colegio del Pilar es un lugar francamente sórdido. De hecho, mi tío fue expulsado sin ninguna justificación del mismo por haber descubierto una serie de túneles ocultos no reconocidos en los planos. Actualmente, los marianistas niegan su existencia, pero yo sé que están ahí pues es un episodio famoso en la historia de mi familia. A mi entender, tanto secretismo sólo puede venir a cuento de que esas galerías tengan que ver con posibles rituales satánicos. Por otra parte, mi primo, que también estudió ahí, me contó la historia de un antiguo estudiante que no era de pedigrí y acabó suicidándose. Al parecer, antes de hacerlo dejó una nota a sus compañeros diciendo “no tenéis ni idea de lo que me habéis hecho”. El Pilar, a pesar de su lema (o precisamente a causa de él) es un moderno templo de la deshonestidad. Algunos cuestionarán mi conocimiento de lo que estoy hablando, así como mi afirmación de que el Pilar esté siendo controlado en el fondo por una orden tan aparentemente irrisoria como la de los jerónimos, sobre todo tratándose de un colegio supuestamente llevado por marianistas, aunque lo cierto, es que sí lo sé bien, pues yo mismo fui alumno del Pilar. Por supuesto, fui expulsado. Mi expulsión está precisamente ligada a mi descubrimiento.

Así pues, puedo dar numerosos detalles sobre mi experiencia en el Pilar, tal como el de que, aun tratándose de un colegio supuestamente cristiano, por alguna extraña razón, el Pilar cambió (curiosamente, justo cuando yo llegué) su emblema, un escudo con la Virgen del Pilar, por una especie de triángulo coronado por un círculo en color rojo. Dijeron que representaba a la Virgen, pero es obvio que se trataba camufladamente del símbolo de la Pirámide y el Ojo que Todo lo Ve de los Illuminati. Debí ver dónde me estaba metiendo. Pero el destino quiso que yo fuera quien descubriese la Verdad, y por eso, tuve que quedarme. Comenzaré así a retratar lo más destacado de mi corta experiencia en ese colegio. En primer lugar, debo empezar por decir que la cultura farisea está especialmente instalada en el Pilar. El que no lo crea, podría empezar por leer un interesante artículo publicado por uno de mis compañeros cuando pertenecía al círculo de redactores de la revista del colegio (cuyo jefe de redacción censuró uno de mis mejores escritos), publicado en la edición de Semana Santa, titulado “La hipocresía, un síndrome pilarista”, para ver de qué hablo. Lo cierto es que nada es lo que parece bajo la bonita fachada gótica de ese colegio. Un buen ejemplo del cinismo que caracteriza a ese lugar, lo pude tener en una ocasión en la que, en plena clase, mi tutor reconoció que los profesores de educación física cobraban de manera irregular, es decir, que eran contratados ilegalmente, excusándose para ello diciendo que eso “lo hacía todo el mundo”. Este señor era el profesor de economía. El hedor de la “doble moral” pilarista resulta inconfundible. Recuerdo especialmente una anécdota que me contó el carismático delegado de mi clase, Javier Rabena, miembro de la familia Camuñas, y pariente mío por tanto, a pesar de que él nunca quisiera reconocerlo, según imagino, porque yo no era de “pedigrí”, sobre que cuando tenía 12 años, un ganador del Premio Nobel le dijo: “chico, no te engañes, en esta vida sólo importan tres cosas: el poder, el dinero, y el sexo”. Sin embargo, el dato clave está en la influencia en el Pilar de la Orden de los Jerónimos, la cual procedo ahora a demostrar. Una de las personas más influyentes, sobre todo intelectualmente, en el Colegio de Ntra. Sra. del Pilar cuando yo estudiaba ahí, así como uno de los pocos religiosos que también ejercían de profesores, era el Padre Luis Fernando Crespo (apodado “Nano”, yo prefiero “Luisfer”). También era quien oficiaba todas las misas importantes del año, así como quien instruía la catequesis, además de ser el gran adoctrinador de la juventud en el lugar. Crespo ha presentado igualmente conferencias donde expone sus elaboradas tesis pedagógicas y teológicas, las cuales pueden ser halladas en la red, y ha visitado varios países participando de múltiples proyectos. Me parece recordar que era el presidente (o una figura importante) de la Parroquia, a la cual yo nunca asistí. Por las mañanas se rezaba un Padrenuestro precedido de un sermón escrito por él. Quizá esto sea negado oficialmente, pero era inevitable notar su estilo en los escritos. Fue él igualmente quien presidió la oración colectiva del mes de mayo llamada “Regina Celi”, una oración dedicada a la “Reina del Cielo”, es decir, la diosa Ishtar de los babilónicos. Resulta sorprendente que la Iglesia Católica haya tenido el descaro de deificar a la Virgen como Reina del Cielo, todo ello a pesar de que según el capítulo 44 del libro de Jeremías ésta sea considerada oficialmente como un ídolo satánico. Por cierto, aquella celebración fue idea del Padre Crespo. Por esta y por otras razones, durante mucho tiempo, algo no me convencía en la actitud del Padre. Demasiado librepensador, intelectual, profundo, poético, y sobre todo… hipócrita para un clérigo corriente. Su humor solía ser negro y sardónico. En una ocasión dijo “si un artista quiere ser transgresor, antes de hacerlo con imágenes religiosas, mejor que presente el sexo de su madre abierto en canal”. En otra, dijo “las personas sentimos el inevitable impulso de tocarnos unas a otras constantemente, incluso entre el mismo sexo”. Un ejemplo del humor lascivo del infame Padre Crespo pude tenerlo en una ocasión en la que un alumno exclamó durante una conferencia “Nano, aparta la cabeza, que la tienes muy grande”. Él respondió “¿quieres saber lo que tengo muy grande?”. En otra ocasión vimos un documental sobre la vida de Teresa de Calcuta, y él se quejó de que la actriz de voz sudamericana “tenía voz de gilipollas”. Como pueden ver, no son maneras para un cura. También se comportaba dándose excesiva importancia a sí mismo, como si fuese un gran iniciado de una forma de conocimiento normalmente perseguida por el organismo al que representa. En otras palabras: era un embaucador. Crespo solía alabarse a sí mismo, él dirá que en broma, yo digo que no tanto. En una ocasión, Crespo reconoció incluso haber conocido a algún clérigo culpable de pedofilia. Pero mis peores temores se confirmaron por otras vías. Resulta que conozco a personas que aunque no vivan en el lugar, han llegado a contar con información muy comprometida sobre el famoso monasterio de Cuacos de Yuste. A partir de ahí, he podido acceder a fuentes que me han confesado personalmente lo que realmente pasa en ese lugar. Al parecer, la delegación eclesiástica destinada en la zona, se dedica en secreto a realizar oscuros rituales paganos, los cuales incluyen homosexualidad, abusos sexuales, y vejaciones de todo tipo (incluyendo el rapto y la tortura). Su pecado favorito es la perversión, es decir, el forzamiento de otros con una sensibilidad diferente a tomar parte o ser víctima de estas acciones. No se trata sólo de simples sacerdotes, sino de altos cargos de la Iglesia Católica (en ocasiones ha habido incluso visitas del arzobispado, que ha tomado parte en los sucesos). Según confesiones y filtraciones, estas maldades habrían sido presididas por el Priorato de la zona. Clérigos y monaguillos se sientan en círculo y los de menor categoría son forzados a realizar felaciones a los demás ante las risas de sus superiores. Pero esto no es algo meramente circunscrito al templo, pues esto estaría en realidad arraigado en la cultura de la zona. Testigos afirman haber oído gente del lugar confesando casos de incesto. Hay quien ha confesado abusos por parte de miembros de su propia familia, como orinarles encima, al igual que corrupción de menores, preferiblemente de tipo incestuoso. Miembros de todo tipo de órdenes e iglesias en el lugar participan en privado, según han descubierto algunos por accidente, de rituales ocultistas. También han tenido lugar en estos rituales miembros de la derecha y de la izquierda políticas, los cuales habrían pactado en secreto servir a una misma causa. Existen múltiples comunidades en el sur de España, sobre todo en Extremadura, Andalucía, y Murcia, donde se adora en secreto a Baal y Moloch. No es raro que algunos campesinos hayan conservado esta tradición, dado que el sur de España fue una de las primeras zonas colonizadas por los fenicios, procedentes de oriente medio, donde se adoraba a estas deidades. La razón de que los principales iniciados en estas escuelas satánicas deban ser altos miembros de la Iglesia es para poder oficiar la Misa Negra. La Misa Negra debe ser la inversión de la liturgia de la misa ordinaria. Para ello es necesario invertir todos los símbolos con el fin de renegar del espíritu cristiano. Sólo un ordenado oficial de la Iglesia Católica puede llevar a cabo por tanto una Misa Negra satisfactoria, pues el oficiante debe ser reconocido oficialmente como sacerdote para que la perversión del rito sea definitiva. Por eso, los curas de Yuste ofician la Misa Blanca por la mañana, sólo para poder realizar la Misa Negra durante la noche. Esto pasa en realidad en toda España, lo único que cambia es el nivel de hipocresía. Más de uno de los habitantes de Cuacos ha confesado adorar a Moloch y Baal. Es frecuente ver casos de misteriosos suicidios en las afueras del lugar, aunque a nadie parece importarle el motivo. De hecho, el entonces Prior de Yuste tuvo que ser trasladado para acallar el ruido provocado por una negligencia en el encubrimiento de un conocido escándalo relacionado con acusaciones de abusos en la zona. Destaca el hecho de que, de todos los conventos que hay en España, el de Yuste es el único que ha sido considerado oficialmente como “Patrimonio Cultural” por la Unión Europea. La UE se define a sí misma al hacer algo así.

Conmocionado por estas informaciones, a mi vuelta de vacaciones, durante el último trimestre de mi único curso en el Pilar, decidí husmear al respecto. Yo recelaba de la sutil autoridad así como de la peculiar actitud del Padre Crespo, de manera que decidí preguntarle astutamente para descubrir si él sabía algo. Le conté que había viajado como turista a Yuste, y que había echado un vistazo al lugar, donde pude oír comentarios acerca del Prior, por lo que mi pregunta fue si él le conocía de algo. ¿Saben cuál fue su respuesta? “No, no le conozco personalmente, pero ambos estudiamos en el mismo seminario… en realidad ambos procedemos de la misma ordenla Orden de los Jerónimos“. Algunos pensarán que esto no tiene por qué relacionarle, pero lo cierto es que según mis fuentes, estos rumores perduran aun cuando el Prior es sustituido. La rotación de la cúpula del monasterio, sin embargo, siempre es realizada por los jerónimos, ya que Yuste es uno de sus monasterios oficiales. Esto significa que el problema no se limita a la “cultura” del lugar, sino que éste arraiga en la orden. La Orden de los Jerónimos es por tanto una orden satánica dentro de la Iglesia Católica motivada por principios oscuros, y con una agenda oculta. Algunos pensarán que aunque esto sea posible, sigo sin haber ofrecido ninguna prueba de ello, así como tampoco de la influencia de un lobby jerónimo en dicho colegio, ni mucho menos de que mi expulsión tuviese nada que ver en el tema, pero lo cierto es que sí hay indicios. Empezaré yendo con la verdad por delante: mi curso en el Pilar fue catastrófico. Suspendí muchas asignaturas. Posteriormente logré preparar muy bien algunos exámenes, pero no todos. Lo cierto es que no puedo negar que me sentí abrumado. No por “el nivel de exigencia”, como dirían ellos, pues a mí me sobraba nivel para cumplir con las expectativas (de hecho, el primer trimestre no me fue nada mal). Los propios profesores reconocieron mis aptitudes intelectuales, y aun conservo una nota del tutor alabando mi curiosidad y mi ánimo de saber. Lo curioso es que la carta de expulsión redactada por el director decía todo lo contrario. No fue el elitismo del Pilar (de hecho, el nivel medio del profesorado era bastante mediocre). Fue algo más: algo en ese lugar me estaba matando. Los propios profesores fueron incrédulos testigos de mi inexplicable evolución desfavorable, mi creciente abulia, y mi absoluta desmoralización. Mi disciplina se fue deteriorando cada vez más, así como mi grado de atención.  Como ven no soy nada blando con la parte que me toca. Aun así, a riesgo de ser vilipendiado, diré que según creo era la “vibración” de ese lugar la que me estaba haciendo esto. Un dato a tener en cuenta: desde el primer día que pisé el Pilar por primera vez, incluso cuando aún creía en el ideal como el que me “vendieron” ese sitio… dejé inmediatamente de dormir. Sin ninguna explicación, desde que llegué al Pilar, volvía a casa agotado (a pesar de que estaba todo el día sentado), y dormía durante la tarde. Luego, por la noche, no tenía sueño. Al día siguiente, estaba obligado a ir al colegio, con varias horas menos de sueño, y así el efecto se fue incrementando. Llegó el día en que tenía el horario cambiado. Comencé a padecer un incomprensible trastorno del sueño. Además, la atmósfera materialista y necia con la que contra todo pronóstico me topé, terminó de desmoralizarme por completo. La profesora de filosofía, una histérica obsesionada con adoctrinar a sus alumnos atornillándoles la tesis doctoral que los académicos le habían suspendido (algo propio de los frustrados), y que daba constantes consejos del tipo “no intentéis sacar un doctorado porque casi nadie lo consigue”, fue quien terminó de rematarme. Puedo ser un excelente alumno, pero tengo una enfermedad llamada “idealismo”, y cuando algo no obedece al espíritu, entonces tiendo a rechazarlo incluso físicamente. Lo cierto, es que fuera de quien fuera la culpa de lo que me pasaba, había sobrados argumentos objetivos para solicitar mi expulsión del colegio. ¿De qué me quejo entonces? Precisamente de eso, pues habiendo suficientes argumentos, éstos no se aplicaron, y el director me expulsó de manera ilegal. Según el Artículo 124 de la Ley Orgánica de Educación, epígrafe cuarto, la expulsión de un alumno por hasta un año debe ser resuelta con el concierto de la junta. Cuando mi padre acudió al tutor, Álvaro de Ory, pidiendo una explicación acerca de mi expulsión, éste se disculpó tristemente alegando que habría hecho cuanto estuviese en su mano, pero que por desgracia el consejo no había podido intervenir: aquello fue una orden expresa del director, entonces Fernando López-Aranguren. El señor Aranguren, de motu proprio, decidió expulsarme arbitrariamente saltándose caprichosamente el ordenamiento jurídico, incurriendo por tanto en un delito de prevaricación (se atribuyó competencias que no le correspondían). Dejó incluso parte por escrito de mi expulsión en una carta firmada a título personal, donde no sólo anunciaba que me expulsaba, sino que no podría volver a cursar bachillerato en ese lugar. Según dicho ordenamiento jurídico, en el epígrafe quinto del mismo artículo, la expulsión por más de un año sólo podría ser acordada… ¡por el ministro de educación! El señor Aranguren me expulsó por decisión propia, y para siempre…, supongo que considerándose con ello mayormente autorizado que el mismísimo presidente del gobierno. ¿Para qué expulsarme ilegítimamente cuando pudieron haberlo hecho de una manera perfectamente legítima? Obviamente, detrás de ello tuvo que haber algún interés de tipo extraoficial y correoso. La única acción por mi parte que tuvo que ver con algo “correoso y de naturaleza extraoficial” fue mi comprometida y capciosa pregunta al Padre Crespo. Si alguno duda de que este señor pueda tener tanto poder de manera encubierta, le contestaré diciendo que Crespo ocupa un relevante puesto como Asistente de Pastoral y Formación en Madrid (es decir, experto en agrilletar almas), además de haber sido él mismo en su día el propio director del Colegio del Pilar. De hecho, tal como pude inferir por su activismo omnipresente y su escamoteada búsqueda de protagonismo, se podría decir que él era en realidad el verdadero “director en la sombra” de ese lugar. A los satánicos les encanta el poder, pero sobre todo cuando éste no es evidente, cuando es cabildero. Evidentemente, mi expulsión fue cosa suya. Esto significa que fue obviamente el poder fáctico de los jerónimos el que, percibiéndome como un peligro para destapar sus intrigas, decidió provocar por vías soterradas mi inmediata expulsión, más allá de toda objetividad o rigor. No se hizo según el protocolo pues no se podían permitir dejar nada al azar. Mal hecho. Ahora cuento con la mejor prueba posible para demostrar el oscuro control del Colegio del Pilar por la satánica Orden de los Jerónimos: yo. Esto se debe a que fui expulsado por sacar a la luz la influencia de estos monstruos en el colegio, algo por lo que ahora puedo decir, más que nunca, que la verdad me ha hecho libre.

 

Fuente:http://www.denunciasocial.es/los-satanistas-jeronimos-y-el-colegio-de-ntra-sra-del-pilar/#sthash.XYc0N4As.dpuf

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illuminati 02/11/2014 12:27

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