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Le blog de Contra información


La caída de los espíritus de la oscuridad. Rudolph Steiner había previsto en 1917 una vacuna que privaría al hombre de su alma. ¿Vacuna Covid-19?

Publié par Contra información sur 10 Février 2021, 16:11pm

Rudolph Steiner

Rudolph Steiner

Hace más de 100 años, en una serie de 14 ensayos publicados bajo el título La caída de los espíritus de la oscuridad, Steiner advirtió a las generaciones futuras sobre una posible medida de control de masas, muy parecida a las visiones presentadas por Orwell y Huxley. Steiner imaginó un futuro en el que las vacunas podrían despojarnos de nuestra naturaleza espiritual.

En primer lugar, un poco de contexto:

"En estas catorce conferencias, pronunciadas a finales de 1917 tras cuatro años de guerra en Europa, Steiner habla de las complejas fuerzas espirituales que se desarrollaron durante la Primera Guerra Mundial, de los intentos de la humanidad por construir órdenes sociales teóricamente perfectos y de las numerosas divisiones y perturbaciones que continuarían en la Tierra hasta nuestros días. La humanidad en general no se despertó al hecho de que, expulsados de los mundos espirituales, los Espíritus caídos estaban ahora intensamente activos en la Tierra. Esto se manifestó principalmente en el pensamiento humano y la percepción del mundo circundante." (rsarchive)

Según Steiner, la caída en tal letargo destructivo estará marcada por una era de materialismo y centralización del poder, en la que las influencias de los "Espíritus de las Tinieblas" impulsarán a los humanos a idear nuevas tecnologías y nuevos medios de opresión.

                  La caída de los espíritus de la oscuridad               

Extractos  de la  caída de los espíritus  de la oscuridad:

 

En el pasado, en el Concilio de Constantinopla, el espíritu ha sido eliminado, se ha instituido un dogma: el hombre sólo está formado por un alma y un cuerpo; hablar de espíritu es una herejía. Se aspirará bajo otra forma a eliminar el alma, la vida del alma. Y llegará el momento, tal vez en un futuro no muy lejano, en el que, en un Congreso como el que se ha celebrado en 1912, veremos desarrollarse algo muy distinto, en el que harán su aparición otras tendencias, en el que se dirá: hablar de espíritu y de alma es patológico; sólo son saludables las personas que sólo hablan del cuerpo. El hecho de que un ser humano se desarrolle de tal manera que llegue a creer que existe un espíritu o un alma es un síntoma patológico. Esta gente será gente enferma, y se encontrará una cura, estén seguros, el remedio que actuará sobre este mal. En el pasado, se ha  eliminado el espíritu. El alma será eliminada mediante el medicamento. Partiendo de una "visión sana de las cosas", se encontrará una vacuna, mediante la cual se tratará al cuerpo desde la más temprana juventud, si es posible desde el mismo nacimiento, para que el cuerpo no llegue a pensar que hay un alma y un espíritu.- Las dos corrientes, las dos concepciones del mundo se opondrán radicalmente. Una reflexionará sobre cómo desarrollar conceptos y representaciones que estén en consonancia de la verdadera realidad, la realidad del alma y del espíritu. Los otros, los sucesores de los actuales materialistas, buscarán la vacuna que hará que los cuerpos estén "sanos", es decir, constituidos de tal manera que ya no se hablará de los sinsentidostos que son el alma y el espíritu, sino, porque serán "sanos", de las fuerzas mecánicas y químicas que, desde la nebulosa cósmica, han constituido los planetas y el sol.

Esto se logrará mediante la manipulación de los cuerpos. Se confiará a los médicos materialistas la tarea de librar a la humanidad de las almas. Sí, aquellos que creen que se puede predecir el futuro con la ayuda de ideas que juegan con la realidad están muy equivocados. Hay que mirar el futuro utilizando conceptos pensados seriamente, bien fundamentados y profundos. La Ciencia Espiritual no es un juego, no es sólo una teoría. Está, en frente de la evolución, un deber que hay que cumplir.

(Páginas 104-105)

Os he explicado que los espíritus de las tinieblas soplarán a sus huéspedes, a los hombres que habitarán, para descubrir una vacuna que pueda desde la primera juventud, a través del cuerpo, extirpar la tendencia a la espiritualidad. Hoy vacunamos contra tal o cual enfermedad: en el futuro, los niños serán vacunados con un producto que puede estar muy bien compuesto, y que impedirá que los niños desarrollen en ellos las "locuras" de la vida espiritual - "locuras" en la perspectiva materialista, por supuesto.

(Página 255)

Como he dicho anteriormente, estos son inocentes comienzos literarios. Pero todo esto tiene por objeto encontrar la manera de vacunar los cuerpos para que no se desarrolle en ellos la tendencia a las ideas espirituales, y para que durante su vida los hombres crean sólo en la existencia de la materia tal como la perciben los sentidos. Al igual que se vacuna contra la fisiopatía, se vacunará contra la tendencia a la espiritualidad. Esto a título de una indicación entre muchas cosas que aparecerán en un futuro próximo y más allá en este campo, con el fin que la confusión se cree en las fuerzas que, a través de la victoria de los espíritus de la luz, desean descender de los mundos espirituales a la tierra. Para ello, por supuesto, es necesario que las concepciones del mundo, la manera de ver de los hombres sean ganadas por la confusión, que sus conceptos, sus representaciones sean distorsionadas. Se trata de una situación grave ante la que debemos estar muy atentos. Porque es uno de los antecedentes más importantes de los acontecimientos que están teniendo lugar actualmente. Elijo a propósito mis palabras con precisión. Digo "que se preparen" y soy muy consciente de que cuando alguien habla de preparación después de lo que ha ocurrido en los últimos tres años, está diciendo algo importante. Porque el que ve las cosas en profundidad sabe que, en efecto, se trata de una preparación.

Sólo una mente superficial puede creer que mañana o pasado mañana, lo que no es una guerra en el sentido tradicional, terminará con la paz, como lo fueron las guerras de antaño. Sólo quien juzga los acontecimientos superficialmente puede creerlo. Sin duda, muchos lo creerán cuando exteriormente ocurra algo que se acerque a lo que uno se imagina; y no se pensará en todo Io que subyace bajo la superficie.

(Páginas 255 y 256)

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