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Le blog de Contra información


Coronavirus en el Doctor Knock y el triunfo de la medicina en los fragmentos de la Doctrina secreta recogidos por Jules Romains en 1949

Publié par Contra información sur 5 Février 2021, 15:51pm

Coronavirus en el Doctor Knock y el triunfo de la medicina en los fragmentos de la Doctrina secreta recogidos por Jules Romains en 1949

Señalar que el título de Doctrina secreta no es del escritor  Jules Romains sino de Helena Petrovna von Hahn, más conocida como Helena Blavatsky o Madame Blavatsky.  El 7 de septiembre de 1875 (oficialmente el 17 de noviembre de 1875), fundó la Sociedad Teosófica en Nueva York, con Henry Steel Olcott como presidente y William Quan Judge como secretario. Uno de los objetivos de la sociedad es investigar los poderes psíquicos y espirituales, latentes en el ser humano. la Sociedad Teosófica, además de una Nueva Espiritualidad, anticipa el Feminismo, el Ecologismo,el New Age, hasta el Salvador Mundi...

Helena Blavatsky explicaba que los Mahatmas (maestros ascendidos) le ayudan a escribir sus libros. 

 

Doctor Knock o el tirunfo de la medicina" (1923) es una obra teatral en la que Jules Romains describía una sociedad medicalizada donde los diagnósticos y las diferentes opciones terapéuticas se van apoderando poco a poco de la vida de las personas. Todo ello personalizado en el Doctor Knock. Knock tiene una visión peculiar de la medicina, afirmando que los sanos son enfermos que se ignoran.- lo que nos lleva a la parafernalia de las personas asintomáticas de Covid-- Para garantizar el éxito de su empresa, Knock se alía con el farmacéutico, cuyas ventas se disparan, con el maestro de escuela, encargado de informar a la población del peligro de los microbios y otras bacterias, y con el dueño del hotel, cuyo establecimiento se transforma en una clínica. – similitud con las urgencias desbordas por Covid-.

Knock o el Triunfo de la medicina  se inscribe en la línea de las obras  de  "El Medico a su pesar" y del "Enfermo imaginario" de Molière, que denuncian el poder que los médicos tienen sobre sus pacientes y la confianza ciega que depositan en la ciencia. Knock busca esclavizar a la población jugando con las herramientas de la propaganda, creando miedo -y por tanto el deseo de ser tranquilizado-, creando una necesidad (la enfermedad) para tratarla mejor con cuidados y medicamentos.

 

Este fabuloso texto fue escrito en 1949. Así es. Está dedicado a los iniciados. A la epidemia se le ha dado el número 235 (las distintas combinaciones del número 235= 2220 (que nos lleva al año 2022), por lo que el cornavirus ya estaba programado para las fechas (2020-2022).

 

¿Para una mayor difusión de sus ideas? ¿Por una extensión de la propaganda?

-No", me dice gravemente. Esto ya no es suficiente. Tenemos que pensar en una nueva fase, francamente revolucionaria.

-¿Y qué sería eso?

Una toma de poder.

-¿En todo el mundo?

-Por supuesto. Una revolución sólo es completa a escala internacional.

-Y... ¿eso no te asusta?

- Oh, no me hace gracia. Pero, ¿cómo podemos evitarla? Si dejamos que las cosas sigan su curso, los elementos más energéticos de la humanidad no tardarán en precipitarse, y nosotros con ellos, en una nueva catástrofe. Y como el poder demoledor de las catástrofes, como tú mismo has reconocido, sigue creciendo en progresión geométrica, la próxima será irremediable. A estos elementos hiperenergéticos, ninguna doctrina, ninguna fe política, ningún principio de autoridades los someterá. Al contrario. Son ellos quienes se apoderarán del principio, quienes lo cargarán de su fanatismo, de sus necesidades de agitación, de sus furias sanguinarias. Sólo yo puedo controlar estos elementos hiperenergéticos. Sólo yo puedo controlarlos.

-¿Qué quieres decir?

-Los pondré en la cama. El día que todos los alborotadores de catástrofes estén ocupados tomando la temperatura entre las sábanas, me confesarás  que ya estaremos más tranquilos.

-Muy bien, muy bien. Empiezo a vislumbrarlo. ¿Pero ... para sentar vuestra autoridad sobre una base tan amplia?...

-En cada país, reemplazamos el Parlamento por un Consejo Supremo, de la Mede-cina, con poderes dictatoriales. Está apoyado por un Gran Estado-Mayor. 

-¿Un Gran  Estado Mayor?

-Donde, donde están representados los tres ejércitos.

-¿Qué tres ejércitos?

-Bueno, la Medicina, la Cirugía, la Farmacia.

-Bueno, bueno.

-A nivel de la región del cantón o del municipio, dispositivos homólogos. A la cabeza del pequeño país normal, quiero ver al médico, asistido por el farmacéutico, y si es necesario el dentista de la matrona y algunas enfermeras cualificadas. A nivel internacional, en lugar de la impotente ONU, la todopoderosa O.M.U., basta con cambiar una letra.

-¿De qué estaba hablando?

-Organización Médica Universal.

-Sin embargo, hay algo que me preocupa.

-¿Cuál ?

En el pasado, habéis procedido por el resplandor espiritual, por la sola fuerza de la verdad. Ahora confías en utilizar la propia fuerza. ¿Las almas y los corazones que habéis ganado por persuasión serán ganados por decreto?

Lo que usted llama el decreto sólo inaugurará el nuevo orden. Lo que la asentará firmemente es la virtud del rito y la práctica.

-Vuelve a leer a Pascal. Un despotismo que no logra ser amado es que calculó mal su cometido. Tengo todo un programa por ese lado. Haremos todo lo posible para crear una obsesión farmacológica permanente entre la gente. Estoy planeando conmemoraciones de grandes fiestas populares, Días, que se dedicarían a venerables entidades tradicionales, a figuras legendarias de nuestro folclore:por ejemplo, el Día del Yodo; el Día del Mercurio; el Día de la Quinina; en ocasiones a las jóvenes y encantadoras criaturas de la ciencia moderna. Qué le parece un Día de las Vitaminas, en pleno abril; un Día del Nacimiento de las Hormonas, en el letargo de agosto: y en el ocaso del medio otoño, un Día de Sulfonamida? Eh, con la noche, en la Ópera, un Ballet de las Sulfonamidas. ¡Qué tema para los artistas inspirados! ¡Qué beneficiosa impregnación del espíritu público!

Sí, sí. Pero todo esto es para cuando tengas el poder. ¿Cómo lo tomarás?

No esperes", dice Knock con una sonrisa, "a que te lo cuente todo por adelantado. Hay una gran cantidad de trabajo preparatorio... En primer lugar: Infiltración sabia en toda esta sociedad premedicina, donde todavía languidecemos. Ya ha empezado, eso es lo que crees. Lo que aún tenemos que desarrollar es el mecanismo de activación.

-¿Disparador?

-Lo que,  provocará, en su momento, la situación revolucionaria.

-¿Ya la estás vislumbrando?

-Hago algo mejor que vislumbrarla.

-¿Podría decirme algo?

-Eh... ¿por qué no? Entre los iniciados lo llamamos la Epidemia 235.

-¿Por qué 235?

-Una analogía agradable, una metáfora. Se trata de una epidemia de marcha ultrarrápida, de expansión universal, que ignora las inmunidades, fundamentalmente benigna, pero aterradora por su cuadro sintomático: hipertermia inverosímil, pseudotétanos, etc... Mortalidad prácticamente nula. Pero el contagio es tan ágil, y la resistencia tan insolente a todas las penicilinas y mohos del diablo, que en ocho días poblaciones enteras estarán en cama, de un polo a otro, y creerán que ha llegado el fin del mundo. Será un juego de niños para la O.M.U. recoger el poder en estas condiciones.

- ¿Y te estás acercando al resultado?

-Hace tiempo que tenemos las especies microbianas. Hemos obtenido, no una serie de cultivos, varias variedades muy alentadoras. Los caracteres a desarrollar no son muy compatibles ¿verdad? »

Cuando sometí al profesor Knock, en mi carta, mis dos proyectos de comunicación, no dejé de preguntarle hasta dónde podían llegar mis indiscreciones, en cada caso. En particular, me pareció que en la presentación de la Iatrocracia los procesos de toma de poder fueron mejor dejados en la sombra. Pero el cablegrama de seiscientas ochenta y siete palabras contenía la siguiente frase: "Puede revelar que todo lo que encarna es compatible con el efecto de la fascinación." Aquí, para el uso de quienes no están familiarizados con el pensamiento knockiano, se necesitaría todo un comentario. Me lo reservo para algún trabajo futuro en el que abordaré el knockismo como un recurso. Hoy me limitaré a indicar que, a los ojos del maestro, la habilidad suprema, cuando se medita sobre una empresa de una temeridad paradójica, es anunciarla alto y claro. La víctima eventual, o el adversario, reciben una sacudida que los paraliza; o incluso se lanzan a la boca de la serpiente. Esto es lo que Knock llama el efecto de fascinación. Y  pretende afirma que sobre este punto también tiene para él el ejemplo de aquellos que, en los últimos veinte o treinta años, han practicado las más audaces intervenciones sobre el mundo moderno.

Tanto si se equivoca como si no, es a esta convicción del maestro a la que debo el hecho de haber podido hacer una presentación tan reveladora ante un público que, con todas las recomendaciones de secreto que se puedan desear, era demasiado numeroso como para arriesgar cualquier indiscreción. También en ella me baso para atreverme a confiar estos pocos fragmentos de la doctrina secreta a la imprenta. Pero para permanecer, como dicen los ingleses, en el lado seguro, Hemos pensado de todos modos,

Manuel Bruker y yo, que merecía la pena de todo  modo conservar  esta publicación un carácter semiclandestino,o para decirlo mejor: Iniciático [1].

[1] Doctor KNOCK, Fragmentos de la Doctrina Secreta, recogidos por Jules Romains, 15 de diciembre de 1949, Les Presses de Joseph Zichieri, tirada de 2500 ejemplares, serie de litografías, impresas por Mourlot Frères. Ejemplar nº 1.039, pp. 64-77.

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